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Mis padres no tomaron méritos por ser descendientes de los fundadores del pueblo: todos se trataron por igual, sin conocernos realmente. Aunque no logramos que la gente dejara de intimidarse cada que los apellidos de generaciones antiguas caminaban juntos por las calles del pueblo: ‹‹Monnigang›› y ‹‹McGrenne›› eran los apellidos más viejos del pueblo, sin mencionar que fueron los primeros y los fundadores de Brenner's Valey.
‹‹30 de Marzo del año 2003 - 30/03/2003››
Nuestras madres - aparte del lazo de hermanas sin sangre de por medio - son mejores amigas de infancia hasta ahora. Inseparables. Sumando a eso, vecinas. Ambas casas sobrevivieron a 7 generaciones, en pie por 199 años - y planeábamos que nos soportaran a nosotros también -. Están unidas por el patio. Por consecuente a esa fuerte amistad, era de esperarse que la relación entre Gabriel y yo fuera tan fuerte como la de ellas. Esperaban embarazarse al mismo tiempo, pensando en que fuéramos compañeros de juego, como ellas lo hicieron. Pero se debe considerar que mi tía se enamoró joven, teniendo a Diana a los 19, y a Gabriel a los 24. Mi mamá me tuvo pasados los 30's: por encima de mí fueron 2 partos. Yo nací en la época equivocada. Pero hasta ahí todo bien, aún había salvación.
El problema vino el día que nací y reconocieron lo que en realidad aparecía en la ecografía respecto a mi sexo.
Estaba planeado que fuera varón y Gabriel tuviera a alguien con quien jugar: a última hora resulté ser una niña, y aún si ellos esperaban una canasta con dos kiwis y un plátano, fui la alegría entre ambas familias cuando supieron que era un aguacate sin semilla envuelto en papel de regalo rosa.
En la grabación de mi nacimiento, dos niños entraban con prisas al Hospital Público de Brenner's Valey, con los que supuse eran Pablo y Denise McGrenne pisándoles los talones. Se registraron en recepción, y se precipitaron por el pasillo hacia el ala de maternidad. Los gritos distorsionados de un bebé llenaban el pasillo.
Ingresaron en un cuarto privado, donde mi padre, abuelos y familiares que no llegué a conocer porque la vida se los llevó rápido, esperaban alrededor de la cama: mi mamá estaba reclinada, conmigo en sus brazos envuelta en varias mantas.
La de los gritos, era yo.
Mi llanto era ensordecedor, y mi mamá, avergonzada, explicó que había estado así desde que me desperté. Intentó arrullarme, pero nada de lo que le funcionó con mis hermanos, funcionó conmigo. Les pidió ayuda a las enfermeras, pero sólo le dijeron que suele pasar y que me dormiría al cabo de unos minutos. Yo ya había pasado de la media hora llorando desconsolada.
Mi familia se fue cuando su hora límite de visita se agotó, quedando mis abuelos y los recién llegados en el cuarto.
En el vídeo, pasé por las miradas enternecidas de mis tíos, la adoración en los ojos de mis padres, el orgullo de mis abuelos, y la dulzura temporal en los ojos de Diana hasta que llegó el turno de Gabriel.
La cámara registró cuando se acercó a la cama donde yo me estaba desinflando en llanto e hipidos. Sus ojos lograban apenas ver la parte de atrás de mi cabeza. Posando sus pequeñas manos en el borde de la cama, forzó su peso sobre las puntas de los pies para hacerse más alto. Mi mamá extendió los brazos hacia él, y Gabriel se inclinó hacia adelante, mirando en el interior de las mantas. Entonces la cámara cambió de ángulo y lo captó.
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Ansiedad
Teen Fiction"¿Por qué debía ser así? ¿Se obtendría un buen resultado al intentar forzar la barra? ¿El amor tuvo siquiera oportunidad en esta maldita guerra que estuvimos peleando?"... Al mirar mis manos polvorientas y encarnadas, me percaté de que estaba desalm...
