Capítulo 6: Amor y Paciencia para lidiar (Parte VI).

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El aire en sus pulmones fue soltado de golpe, totalmente aliviado. Su aliento cálido acarició mi rostro, y entendí que estuvo conteniendo la respiración. Un tierno latido asomó en mi pecho, recordándome que Gabriel estaba demasiado cerca como para estar tan tranquila.

"Dios mío".

Aprovechando que aflojó su agarre, me deslicé lejos de su alcancé, respirando y dándonos tiempo de recuperarnos. Él definitivamente iba a matarme.

 Gracias  murmuró, sosteniendo mi mano entre las suyas, y me dejé. "No huiré de nuevo". Me beneficiaré de estos momentos tanto como sea posible  Esperaré con ansias ese día: las promesas no se rompen  pasó un brazo sobre mis hombros, estrechándome contra él.

"Ignora que no tiene camisa, aunque tu cara esté estampada en su pecho desnudo". Un letrero con las palabras de ánimo «¡Tú puedes!» se alzó con letras rojas, intentando interponerse justo donde mi cara se unía con su calurosa piel pálida.

 ¿Qué eres? ¿Un niño? Las promesas ya no se usan...  me reí de él  ¡Ay, ya para!  otro pellizco.

 Si vas a ser la consejera de un adulto, entonces respeta las leyes de los adultos: las promesas son sagradas. Haz tu parte como se debe  asumí el regaño  Repito, gracias por concederme el honor de saber algún día, el secreto oscuro que tanto temías que yo supiera  se mofó, y el enojo tomó el control de lo que restaba de mi paciencia.

"Con esas estamos, ¿eh?".

 Seh, Seh. Está bien  "La venganza es un plato que se come frío, McGrenne Porque el primero no eres  puedo jurar que el horror deformó su rostro, y antes de pararme a sentir culpa, seguí refregando el dedo en la llaga  Ja, si quieres puedes preguntarle a mi mamá. Pero dudo que te diga algo  me mofé en respuesta, levantándome de la cama y caminando hacia la puerta, ante sus ojos desmesurados.

Su voz fue un eco en mis oídos.

 Estás mintiendo  gruñó, cruzando los brazos sobre el pecho.

"Oh, claro que lo hice. Si me hundo yo, nos hundimos todos".

 ¿Qué gano mintiendo, McGrenne?  reí sardónica, viendo como su rostro enrojecía de rabia.

 ¿Cómo te atreves?  susurró, y tuve que hacer un esfuerzo para escucharlo  Tendremos que trabajar en esa actitud: más que mi consejera, pareces mi bully  suspiró.

A mí no me agradaban los bullys, pero si debía ser uno, lo sería con él, y daría todo de mí para ser el más letal.

 Tienes 18 años, supuesto adulto, y te ofendes porque una niña te ocultó un secreto...  tarareé, y sus ojos me escrutaron amenazantes, advirtiendo que no siguiera.

 Ashley  pronunció en clara señal de que debía usar los frenos y dar marcha atrás.

"Lo mejor de todo es que yo no sé conducir". Dedicándole una sonrisa cargada de malicia, comprendí que hay cosas que se heredan, y una de ellas, fue la maldad latente en mi madre en cuanto a jugarle bromas a Gabriel se refiere.

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⏰ Última actualización: Feb 24, 2025 ⏰

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