El aire en la habitación estaba cargado de tensión, como si algo se fuera a romper en cualquier momento. Hinata permaneció inmóvil, con la mirada baja, temblando levemente. Aún podía sentir las palabras de Sakura retumbando en su mente, como si fueran látigos que la desgarraran por dentro. Pero ahora, la crueldad de Temari la alcanzaba con más fuerza.
Temari no podía esperar más. Sus pasos resonaron firmes y se detuvo justo frente a Hinata. Su mirada era implacable, sin compasión.
—Romper la relación de Naruto con Sakura... ¿Esa era tu intención? —su voz era fría y dura, cargada con desprecio—. Eres una jodida perra. ¿Cómo se siente destruir una relación por mero egoísmo? ¿Pensaste en lo que realmente importaba para Sakura, o solo te dedicaste a disfrutar de lo que no te pertenecía?
Hinata, completamente abatida, no pudo más que apretar las manos contra su pecho, sintiendo como si las palabras de Temari se le clavasen como dagas. Aunque sabía que sus acciones no eran tan simples, cada frase de Temari parecía abrir una herida que nunca se cerraba. La rabia, el dolor, la vergüenza... todo se mezclaba en su interior, dejándola sin palabras.
Fue entonces cuando una voz calma, pero firme, interrumpió el veneno de Temari, sorprendiendo a Hinata.
—Cuida tus palabras —dijo Shino, acercándose con su porte tranquilo y su mirada seria, todos los presentes observándolo—. No sabes nada de Hinata y te pido amablemente que te detengas.
Shino regaló una sonrisa amable a Hinata, posicionándose a su lado, protegiéndola.
Temari lo miró con desdén, pero no se amedrentó.
—¿De lo contrario qué vas a hacer? —Temari rió con amargura—. ¿Me golpearás o qué?
Shikamaru, que había estado observando en silencio, suspiró cansado de la actitud de su novia y de todo el lío. Estaba harto de la situación, pero más aún del comportamiento de Temari.
En ese momento, Tenten, quien había estado ocupada despachando a los invitados, llegó a la cocina y, al escuchar la discusión, no pudo evitar meterse en la conversación para defender a la Hyuga.
—Shino jamás te golpearía porque tiene sus principios, pero yo no soy él —dijo Tenten con seguridad, mirando a Temari con firmeza—. Así que... o te vas tú, o te hecho yo. Elige.
Temari frunció el ceño, pero la amenaza era clara, y en su interior sabía que Tenten no hablaba en vano.
—Nos vamos —dijo Shikamaru, tomando de la mano a su novia. Temari intentó zafarse, pero él no la soltó. Le dio una mirada que expresaba mucho, dejándola en silencio por un momento. Era una mirada que decía que él no toleraría más de lo mismo.
Temari, sin poder hacer nada, miró a todos los presentes y con un último vistazo a Hinata murmuró entre dientes:
—Esto no ha terminado, ya verás.
Hinata, aún temblorosa, levantó la cabeza y miró a Shino y a Tenten, quienes la habían defendido sin dudar. A pesar de todo el dolor y la angustia, un pequeño brillo de gratitud apareció en sus ojos.
—Gracias... —murmuró suavemente.
Shino sonrió, esa sonrisa tranquila que siempre le ofrecía, y le dio un suave toque en el hombro.
—No tienes que agradecer, Hinata. Nadie tiene derecho a hablarte de esa forma.
—¿Incluso si hice algo muy malo?—pregunto con la voz debil y quebrada
—Incluso si es asi—respondió el aburame con seguridad
Tenten, con una sonrisa en sus labios, asintió.
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Maldita
RomansaDesde que lo conoció, supo que sería una tentación peligrosa. En sus ojos azules habían secretos profundos y en su sonrisa seducción. Quiero aclarar que los personajes que encontrarán en esta historia son propiedad de Masashi Kishimoto, el creador...
