El mundo se contrajo en un instante, como si el aire de la habitación se hubiera solidificado, pesado y cortante. Hinata sintió que su pecho se comprimía, que cada inspiración era un esfuerzo contra una marea invisible. Todo a su alrededor se volvió más denso, más oscuro, más difícil de sostener. La luz que entraba por la ventana parecía desvanecerse, atrapada en un gris que no explicaba.
Sasuke no se molestó en disfrazar su desdén. Sus ojos oscuros, fríos y afilados, recorrieron a Naruto con una precisión casi clínica, como si lo evaluara y lo descartara en un solo vistazo. Dio un paso adelante, el ramo de flores en su mano cayendo al suelo con un movimiento deliberado, como si fueran un detalle insignificante que ya no merecía su atención. Las lavandas y los lirios blancos se desparramaron, olvidados, aplastados en el frío piso. El aroma que antes había llenado la habitación con una calma suave se disipó de inmediato, reemplazado por la tensión palpable que el Uchiha traía consigo.
Naruto estaba a su lado, su presencia cálida pero tensa, como un cable a punto de romperse. Hinata percibió su energía contenida, esa mezcla de desconcierto y firmeza que lo hacía parecer más grande de lo que recordaba. Pero su atención, al igual que la de ella, se había desviado hacia el umbral de la puerta, donde una sombra se había materializado sin previo aviso. Una sombra que no necesitaba anunciarse para reclamar el espacio.
Sasuke.
Su llegada no fue silenciosa. La voz de Sasuke había cortado el aire segundos antes, quebrando el frágil consuelo que quedaba entre Hinata y Naruto. Pero incluso después de hablar, lo que pesaba no eran sus palabras, sino su presencia.
Sus ojos, fríos y penetrantes, la encontraron de inmediato, y en ese instante, Hinata sintió que el tiempo se deshacía. Era como si los años no hubieran pasado, como si la niña tímida que solía temblar bajo esa mirada volviera a ocupar su lugar. Los cimientos de su calma, tan cuidadosamente construidos, comenzaron a resquebrajarse.
Sasuke no necesitaba decir más. Bastaba con su mirada, con el modo en que el silencio se apoderó de la habitación después de su frase, para desarmarla por completo. Esa quietud posterior era peor que cualquier reproche: era la pausa de alguien que no necesitaba levantar la voz.
Naruto dio un paso atrás, un movimiento tan sutil que podría haber pasado desapercibido. Hinata lo notó; no parecía miedo, sino un impulso instintivo, una reacción contenida ante la amenaza que Sasuke representaba, aunque él no comprendiera del todo por qué. Lo observó de reojo: su mandíbula tensa, sus ojos buscando respuestas en un rompecabezas que no encajaba. No preguntó nada. Solo se mantuvo firme, como un ancla en medio de la tormenta, protegiendo algo que Hinata no terminaba de entender.
Sasuke rompió el silencio con una voz baja, cortante, que parecía tallada en hielo.
—Qué decepcionante, Hinata —dijo, cada palabra un dardo preciso—. Pensé que después de todo... tendrías un poco más de dignidad.
El impacto fue inmediato. Hinata sintió cómo su corazón se contraía, cómo su estómago se retorcía bajo el peso de esas palabras. No eran nuevas. Eran ecos de un pasado que había intentado enterrar, frases que había oído en su mente una y otra vez, en las noches más largas, cuando dudaba de sí misma. Pero en la boca de Sasuke, cobraban una vida nueva, afilada, impregnada de una crueldad que no había perdido su filo con los años.
Naruto dio un paso hacia adelante, rompiendo la parálisis del momento. No fue un movimiento impulsivo, sino contenido, cargado de una tensión que vibraba en el aire. Sus ojos se clavaron en Sasuke de forma directa, sin titubeos.
—¿Tienes algún problema? —preguntó él, su voz baja, sin temblores, pero con una firmeza que Hinata rara vez había escuchado.
Sasuke entrecerró los ojos, evaluándolo con la frialdad de quien busca el punto exacto donde herir. Sus labios se curvaron en una mueca que no llegaba a ser una sonrisa.
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Maldita
RomanceDesde que lo conoció, supo que sería una tentación peligrosa. En sus ojos azules habían secretos profundos y en su sonrisa seducción. Quiero aclarar que los personajes que encontrarán en esta historia son propiedad de Masashi Kishimoto, el creador...
