Capítulo 12

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Los Rivera.

Acaban de localizar el movimiento de los Díaz. 

―Parece que nos acaban de traer nuestra presa, pensé que eran menos imbéciles―Observo las fotografías que nos acaban de llegar de ellos, en una camioneta con cuatro chicas. Sabemos que son ellas.

―¿Qué te puedes esperara de ellos?, Dos. No pueden darse cuenta de que tienen dos dedos de frente―Podía ver como la mano derecha del jefe, estaba entre enojado y un poco calmado. Sabía que los tenía en la palma de su mano

―Entonces solo esperamos a que caigan en la ratonera, ¿Me imagino?―Cuestiona tres.

Narrador omnisciente.

Las paredes de la habitación eran grises, pero solo de ese cuartel. Toda la zona subterránea era igual, pero en la parte de arriba era una casa en la cual habitaban todos los de esta organización conformada por hombres y mujeres.

Les explico cuando tenían trabajos importantes se dividían por zonas de toda la república, su técnica era simple y sencilla para hacerse ver acaparaban varias zonas, siempre dejando una marca o como ellos le llamaban dejar la secuencia.

Estaban enojados por la muerte de 27, que lo habían encontrado en la farmacia y consultorio, del pueblo en el cual manejaban armas. Interrogaron a una la chica la cual estaba ahí, mala suerte. Después de que "te salvarán", te encuentran unos tipos para nada agradables. Este lugar era un pueblo solitario pero era un poco más sencillo para guardar las apariencias.

Cuando encontraron el cuerpo de 27, se molestaron porque no les gustaba perder a gente de su organización, eran 30 personas las cuales trabajaban como sombras no se sabía dónde podían aparecer.

Tenían sus vidas como civiles normales, historia, dinero, vivienda; pero un punto importante con el cual debían de tener cada uno de ellos, es que no debían tener  un punto sensible: FAMILIA. Cuando entraban en esto cada uno de los miembros eran su familia o le llamaban de esa forma.

El momento de su funeral, fue complicado para unos, ya que habían interactuado mucho con él, para otros de la organización solo era un día más en la oficina, ya que tenían años de experiencia.

Siempre Uno decía, "siguen siendo humanos y tienen emociones".
Esto era algo que siempre le decía a Dos "Pero que no se les olvide que quien sonriendo la hace, llorando la paga", los primeros miembros de esta organización ya no les lastimaban la perdida, para este punto les lastimaba su orgullo, por ello querían esta venganza.

―Uno acaba de llegar el cargamento―Le llamó Diez, el cual estaba con el rostro tapado y serio, traía consigo una pistola en su pierna

―Voy para allá, verificaste que todo el cargamento estuviera― Diez solo asintió con la cabeza, para no quitarle tiempo a Uno

En este cargamento, el cual se localizaba en la parte trasera de una camioneta. Habían de todo tipo de armas desde ak's, M15, escopetas, pistolas, revólver, francotirador, y otras que eran más manuales como granadas y sus variantes.

Se podía ver una sonrisa de punta a punta en la cara de Uno.

—Que comience la fiesta—

Para ellos sabían lo que se venía, una danza de balas y bombas, siendo rodeadas por sangre de sus enemigos, de quién se habían atrevido a verles la cara.

Pov. Omnisciente

Mientras los hermanos Díaz, comentaban todo lo sucedido y lo que habían encontrado de información sobre las sombras. Los renegados se encontraban con caras deformadas, ya que conocían al pequeño Mateo el cual siempre se había recalcado que el quería estar fuera de este mundo.

—¿Cómo fue que lo encontraron?—Consulto Babi, era una pregunta qué rondaba en su mente.

Le tenía tanto cariño al niño, que sabiendo a lo que se dedicaban sus hermanos, le había contratado personalmente seguridad personal. Siendo esto un poco de agradecimiento hacia Los Díaz tanto los padres de los hermanos, como a los propios hermanos.

—Lo capturaron cuando terminaba su entrenamiento de Rugby... Se sobre las personas que tenías cuidandolo, los mataron.—Informo Bruno, el cuál tenía la mirada fija en Babi.

—Mierda—Murmuro ya que debía notificarle a la familia de los dos señores que estaban cuidando al chico.

—Si nos hubieran comentando lo que pasó, nada de esto habria pasado—Balnuceaba la madre de las chicos, la señora

—Perdoneme pero pasaron muchas cosas ese día, todo paso demasiado rápido. No es nuestra culpa—Refunfuñaba Nat, aumentando su tono de voz, estaba enojada está más que claro

La Señora ...., madre de los tres Díaz, una señora la cual había tenido que m vivir con ojos en la espalda por la situación se su marido, posibles extorsiones, ataques, bueno todo lo que conllevaba ser un ......

—Lo vamos a encontrar, señora....—Mencionaba Babi, tratando de hacerla sentir bien

...

Le había llegado un mensaje a Babi, con un link la cual guiaba a un vídeo. En cuál se mostraba a Mateo, pero en la calle.

—Chicos—Llamo con un poco de temor, ya que no sabía si era bueno o malo, comentarlo.

—¿No dice algo más?—Cuestiono Carlos en cuál se le notaba nervioso

—No, solo es el video—Se quedó por un momento analizando el vídeo. Es en donde vivía antes de que todo ocurriera, más bien la casa de su padre—Es la antigua casa de mi padre—Les hizo saber con un poco de temor.

Con esas palabras todos sabían lo que debían hacer.

Saliendo con armas automáticas y una que otra pistola, por si se encasquillaba el arma.

—Ya saben que deben hacer. Y todos regresen a casa—Decia Bruno, saliendo de la puerta.

Todos sabían a qué autos debían dirigirse.

Lo que ellos no sabían, es que no todos regresarían a casa.

LibertadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora