Capitulo 4

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Me agache en el suelo y recogí los dos cuernos del minotauro que le había roto. Al parecer el matar a ese monstruo no significa que se pierdan lo que él pierde de su cuerpo.

Lo guarde en los bolsillos de mi abrigo y seguí caminando.

Finalmente llegué hasta esa colina dónde había dejado al niño. Aquel árbol grande estaba imponiéndose encima de los otros como si fuera algo especial, toque el árbol y cerré mis ojos.

Volví a mi andanza, y cada vez que más me entraba en el campamento aquellos niños y adultos de posiblemente mi edad retrocedian del miedo al verme acercarme hacia ellos.

- Wow ...

Choque por accidente contra aquella niña rubia, la mire con seriedad y ella retrocedió un poco.

- El hombre caballo, ¿Dónde está?.

- ¿Quiron? -gruñi ante esto. - Él...está por aquí cerca, ven.

Cerca de los matorrales de uvas estaba una cabaña con el olor a alcohol y vino, la niña rubia abrió la puerta y paso por mientras yo tuve que agacharme un poco para poder pasar.

En el interior de esa cabaña se encontraba un hombre gordo y panzón y a su lado estaba aquel mismo hombre que era caballo pero ahora estaba en sillas de ruedas.

El gordo casi se cae al suelo al verme y el anciano poseía una sonrisa en la cara por mi aparición.

- Quiron que significa esto -exclamo aquel gordo levantandose rapidamente y mirando enojado o molesto al llamado como Quiron.

El hombre caballo nego con la mano y miro a aquel hombre.

- Señor D -exclamo. -Es el semidios que venció al Minotauro y trajo a Percy Jackson y a Grover Underwood.

Ante esto el barrigón bufo, burlándose.

- Cuando lo crea empezaré a beber vino otra vez.

Tire los dos cuernos hasta él, la niña rubia jadeo al lado mío al ver como poseia los dos cuernos del hombre toro. El hombre D alzó una ceja ante esto, procedió a invocar una copa y líquido rojo apareció para posteriormente transformarse en una coca cola.

Murmuró molesto soltando unas incoherencias que no entendí.

Mire fijamente al hombre caballo, ninguno dijo nada debido a que no soltaba ninguna palabra, el ambiente se puso pesado y lo único que se escuchaba era el sonido del hombre tomando su coca cola.

Desvíe mi mirada hacia el hombre.

- Esto será extraño -dije, llamando la atención de todos .- Usted, el gordo, ¿Es ... Un ser mágico?.

- ¿Cómo me llamaste mortal? -exclamo frío, sentí un ligero cosquilleo y un dolor de cabeza pero no pasó a mayores, sus ojos se abrieron enseguida. - Esto será problematico.

- Si. -dijo hombre caballo. - En si no es un ser mágico, es un dios. El es Dioniso, uno de los doce dioses del Olimpo.

Mire con una ceja alzada al gordo.

- Y tú, joven. -se acercó a mi y puso una cara sería. - eres un semidios.

Alce mi mano arriba para que no diga nada.

- No quiero saber nada de ser un semidios o que carajos sea eso. -Dije sin rodeos alguno- Vine aquí para asegurarme que ese niño de ojos verde este bien, no para unirme a vuestro circo de payasos.

- Bueno por mi te puedes ir. Estoy feliz de eso.

Fui directo a la puerta pero antes de poder salir aquella niña me había detenido.

Un nuevo Semi-Dios (Percy Jackson)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora