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Hoy era un día distinto. No solo por el hecho de que Edward me rompiera el corazón... sino porque mi familia, esa que tanto amé y defendí, hoy me abandonaba, hoy se iba y me dejaba sola. Todo por culpa de una humana. Una humana tonta, frágil, inútil, Isabella.
Me sentía decepcionada. No de todos, claro. Jasper seguía insistiendo, rogándole a Carlisle que lo dejara quedarse conmigo. El era un verdadero humano, de esos que siempre estan en las buenas y en las malas.
—Ya llegó Edward. Será mejor que nos vayamos —comentó Carlisle, algo se rompia dentro de mi.
—Cariño, cuídate, ¿sí? Estate atenta al celular, te llamaré —dijo Esme, abrazándome fuerte—. Te amo.
—Es injusto que nos vayamos y te dejemos sola —susurró Rose mientras me abrazaba con fuerza.
—No quiero dejar a Marga —dijo Jasper, sin soltarme—. Insisto en quedarme.
—Jasper, ya lo hablamos —replicó Carlisle con firmeza—. Ayer todo se salió de control. No puedes arriesgarte ni arriesgarla.
—Hazle caso a papá. Yo estaré bien —dije, mirándolo directo a los ojos—. Recuerda cuánto te quiero.
—Y yo a ti, mi pequeña Margaret. Ven acá, deja que te abrace como se debe —dijo él, abriendo los brazos. Me lancé hacia él y lo abracé con todo lo que tenía.
—Cuídate, pequeña. Y ni se te ocurra tocar mis bebés —bromeó Emmett—. Son mi vida.
—Claro que no, hermanito —reí, pero no podía evitar imaginarme conduciendo uno de sus autos por la entrada del instituto. Uno para cada día. Sería perfecto.
—No harás eso, Marga —intervino Edward viendo mis pensamientos—. Es peligroso.
—Ay, deja de ser una vieja chismosa —le dije.
—Cuida a Bella mientras no estemos —agregó, como si no hubiera escuchado mi comentario anterior.
—Claro, seré su niñera como tú lo fuiste: primero la salvaste de ser atropellada, luego de James, y ahora quieres que yo tome tu lugar. Estás más que equivocado, hermano —dije, dejando claro mi disgusto.
—No empieces, ¿sí? —dijo Edward, evidentemente irritado.
—Te enviaré lo último de la moda —dijo Alice, como si nada pasara, cambiando de tema.
—Prometo escaparme de vez en cuando para visitarte —añadió Jasper, aún sin soltarme del todo.
—Créeme, antes de que llegues a Forks, nosotros te detendremos —bufó Edward, molesto.
—Te dejé medicinas y dinero en mi oficina. Puedes entrar cuando quieras —dijo Carlisle—. Es hora de irnos.
Y se fueron.
No creí que realmente me dejarían. No tan fácil. No de esa forma.
Me quedé sola, sentada en el mueble, en medio del silencio. Recordé los momentos felices, las risas con Edward, las tardes con Jasper, las compras con Alice y Rose, las clases de cocina que Esme me obligaba a ver, pero nunca aprendí casi. Todo. Me vinieron encima como una ola de hielo, y entonces lloré. Lloré hasta quedarme dormida.
1 PM.
2 PM.
3 PM.
4 PM.
5 PM.
Me desperté por los fuertes golpes en la puerta. ¿Sería mi familia? ¿Se habrían arrepentido? No... ellos tenían llave. Y si realmente les importara, nunca se habrían ido.
—¡Voy, un momento! —grité desde el sofá, arrastrando los pies.
Los golpes continuaban. Cada vez más fuertes, más impacientes.
—¡Ya voy, carajo! —exclamé, enfadada.
—¿Quién es? —pregunté antes de abrir, sin obtener respuesta.
Silencio.
Solo más golpes.
Sentí un escalofrío. Pensé en todas las películas de terror que había visto. Esta era justo la parte donde la protagonista abría la puerta... y moría o tal vez era perseguida por el asesino.
Pero aún así... lo hice.
Y lo que encontré al otro lado me dejó sin palabras.
Un chico alto, moreno, musculoso. Su expresión era feroz.
Antes de que pudiera decir algo, me agarró del cuello y me estampó contra la puerta. El aire me empezo a faltar.
—¿Dónde está? —preguntó con voz grave, como si estuviera a punto de explotar.
—¿Q-quién? —balbuceé, tratando de zafarme—. ¿A quién buscas?
—El chupa sangre —gruñó, apretando más fuerte. Entonces lo supe. Sabía a quién se refería.
Era uno de ellos. Un "chucho", como los llamaba Rosalie. Un lobo.
Aunque Edward siempre los describía como criaturas deformes, este era todo lo contrario: fuerte, salvaje... atractivo. Parecía tener el físico de Emmet.
—Escucha... me estás... dejando sin... aire —dije con esfuerzo—. Mi familia... se ha ido.
—¿Todos los Cullen? —preguntó, bajando apenas la presión—. No eres como ellos...
—¡Claro que no! ¡Soy humana, idiota! Y si sigues... apretando... ¡voy a morir!
Me soltó de golpe. Caí al suelo tosiendo. Creí que iba a morir. Todo por alguien a quien ni siquiera conocía.
—¿Dónde está Bella? —preguntó nuevamente, ya sin tocarme, pero con los ojos fijos en mí.
¿Bella? ¿Otra vez ella? ¿Qué demonios tenía esa chica para atraer tantos problemas?
—No lo sé. Esta mañana mi familia se fue por "asuntos familiares" —dije, mientras intentaba recuperar el aliento—. ¿Y por qué quieres saber de ella?
—Su padre, Charlie, está preocupado. No hay rastro de ella desde esta mañana. Va a poner una denuncia por secuestro —respondió con frialdad.
—Pues bien que lo haga. Yo tengo que buscar algo de comer. No he comido en todo el día —dije como excusa, intentando cerrar la puerta.
Pero él la empujó con una mano.
—Tú vienes conmigo. Le vas a contar todo a Charlie —dijo, agarrándome del brazo.
—¡Oye! ¡¿Qué te pasa?! ¡Suéltame! —grité, intentando zafarme—. ¡Voy a gritar si no lo haces!
—Créeme, si empiezas a gritar, te daré un puñetazo que te desmayara. Ya me estás sacando de quicio, niña.
Me quedé helada. Su tono, su mirada... no estaba jugando.
Y ahí estaba yo, arrastrada por un desconocido musculoso, enredada en un drama que ni siquiera era mío, con la garganta aún doliéndome por su agarre... todo por ella, 'por Isabella, que tendra ella? problemas? seguramente.
EDITADO 30-06-2025
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HERIDA -Sam Uley-
Fanfiction-No puedes hacerme esto Ed- digo molesta y herida- -Entiende Margaret, Bella es mi tua cantante- dijo molesto y serio - -Pero yo soy tu compañera- digo tratando de no llorar delante de el - -Lo se , pero ella es débil y vulnerable- dice tratando de...
