Parte 13

12.4K 766 10
                                        

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

Habían pasado unos cuantos meses, con solo decir que faltaban pocos para al fin graduarme... Jess ya está preparando su discurso. Confío en ella, sé que será perfecto, aunque, no voy a mentir, también me genera dudas: ¿a qué universidad iré? ¿Qué estudiaré? Al principio quería ser abogada, pero ahora ya no estoy tan segura. Es un gran debate interno.

Por otra parte, mi relación con Sam avanzó mucho. Se ha fortalecido, aunque como toda pareja, hay discusiones o celos de por medio, pero lo entiendo: ser líder de una manada no debe ser nada fácil. Aun así, me respeta muchísimo.

Sam a veces se ponía celoso cuando ciertos chicos se me acercaban o sobrepensaba algunas cosas. Sus arrebatos de ira no eran agradables, pero nunca pasó a más. Él trata de controlarse, y le va bastante bien.

Con Bella también las cosas mejoraron, empezó a soltarse más, a hablar, a participar en conversaciones —creo que ya superó a Edward—. El hijo de Billy Black, Jacob Black, venía a recogerla después de clases en su motocicleta. Se veían muy felices juntos, ojalá se den una oportunidad.

—Hey —dice Bella, llamando mi atención.

—¿Sí? ¿Qué es tan importante? —respondo sin ganas.

Bella vino a tocar la puerta de mi casa, eran las nueve de la noche, me sacó de mi cama. Me imagino que Charlie debe estar buscándola como loco... pero si vino a estas horas, debe ser algo urgente.

—Vi a Laurent —dice Bella.

—¿Te hizo algo? ¿Estás bien? —pregunto, preocupada.

—No, solo me dijo que Victoria está buscando cazarme —responde con angustia—. También ha venido a inspeccionar tu casa.

—¿En serio? —digo, dudosa—. ¿Estás segura? Lo dudo mucho...

—Sí, ten cuidado, ¿sí? —dice Bella—. Solo era eso.

—Sí... no dejaré la casa sola tanto tiempo —respondo, preocupada.

—Iré a casa, cuídate —dice ella.

—Bien, ten cuidado... y gracias —digo cerrando la puerta.

Laurent era amigo de Victoria. Meses atrás, Edward tuvo la "grandiosa" idea de llevar a Bella a jugar beisbol con la familia al aire libre... y nos topamos con ese clan. A la pareja de Victoria, James le atraía la sangre de Bella y quiso cazarla, pero terminó muerto, sin cabeza. Desde entonces, creímos que Bella ya no corría peligro, nos equivocamos.

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

Me desperté gracias al sonido de la alarma. Me di un baño rápido y bajé a la cocina a preparar algo de desayuno. Agradezco a Emily que me ayudó con las compras el sábado, siempre como en su casa al mediodía y en la cena, porque no soy buena en la cocina... a duras penas sé calentar agua o preparar un pan con jamón.

—Un jugo de naranja estaría bien, con un pan con jamón —murmuro para mí misma.

Tarareo una canción mientras saco el jamón de la refrigeradora. De pronto, lo veo.

Laurent está justo frente a mí.

Quedo paralizada, no pensé volver a verlo, pero ahí estaba, con esa sonrisa estúpida en el rostro.

—¿Qué haces aquí? —digo, dejando el jamón.

—Solo vine a confirmar mis sospechas —dice, avanzando rápidamente hacia mí y tomándome del cuello—. Sé muy bien que los Cullen se han ido.

—No estés tan seguro, imbécil —respondo, sintiendo cómo aprieta más—. Suéltame...

—También te dejaron solita, ¿eh? —se burla—. Pobre corderita, indefensa. ¿Vas a llorar porque tus dueños te abandonaron?

—Claro que no, ellos se fueron por una emergencia. En dos días volverán —miento—. Y a mi padre no le gustará cómo me estás tratando...

—Bien, entonces dile a Edward que Victoria irá por su mascota —dice, apretando aún más—. Está haciendo un ejército.

—Suel...ta...mee... lar...ga...te... —consigo decir.

Me mira fijamente con sus ojos rojos, luego me suelta. Caigo al suelo, jadeando, el muy imbécil empieza a reírse, su risa da miedo.

—Así que tienes amigos lobos —dice burlón—. Huelen horrible.

Y se va. 

Tocan la puerta, me repongo como sea y corro a mi cuarto antes de abrir. Quiero ver si me dejó alguna marca en el cuello. Juro que por poco y me arranca la cabeza.

Efectivamente, hay marcas, me pongo una chalina y voy rápidamente a abrir.

—¿Por qué tardaste tanto en abrir? —pregunta Sam, con su clásico tono celoso—. Me preocupaste.

—Estaba preparando mi desayuno —respondo—. ¿Quieres pasar?

—Mientes —dice, tomándome fuertemente del brazo—. Escuché otra voz mientras me acercaba a tu casa. ¿Quién era?

—Nadie. ¡Y suéltame, me lastimas! —grito, llorando.

—¿Qué te pasa? —dice más calmado—. Cariño, cuéntame. Perdóname, soy un imbécil. Dime qué te molesta, si quieres, pégame, pero no llores...

—Nada... solo estoy sensible... ya sabes, mi familia —miento mientras él seca mis lágrimas y besa mi rostro.

—¿Segura? ¿Estás bien?

—Sí. Ven, ayúdame a terminar de hacer el desayuno.

—Está bien. Sabes que te amo, ¿no? —dice mientras me toma del rostro—. Puedes confiar en mí.

—Sí... lo sé —respondo.

Sam me ayuda a terminar el desayuno. Se nota tenso, me observa con atención, como si pudiera leer entre mis gestos todo lo que estoy callando.

Mientras sirvo el jugo, Sam me lanza una mirada seria.

—¿De verdad estás bien? —repite, sin despegar su mirada de mi.

—Sí... solo dormí mal, eso es todo —miento otra vez.

—¿Estás segura que no hay nada más?









EDITADO 20-07-2025

HERIDA -Sam Uley-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora