-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
.
.
.
.
.
.
.
.
Habían pasado ya tres meses desde aquel beso en el bosque. Después de eso, Sam y yo hablamos, aclaramos muchas cosas y, aunque no fue fácil al principio, decidimos darnos una oportunidad. Eso sí, prometí ir paso a paso. No me iba a lanzar a sus brazos como si estuviera desesperada, aunque si soy honesta, a veces me daban ganas.
Sam resultó ser más tierno de lo que imaginé. No solo era protector y fuerte como todos sabían, también tenía un lado dulce, lleno de atenciones y palabras bonitas que solo mostraba conmigo. No era el típico macho alfa todo el tiempo, conmigo se volvía suave... y me gustaba.
Mientras tanto, Isabella había regresado a clases, pero ya no era la misma. Algo en ella había cambiado. Se volvió más callada, más distante. Ya no se sentaba con Jess, Mike, Angela ni Erik —que ahora, irónicamente, eran mis amigos—. Isabella parecía un fantasma recorriendo los pasillos, y para sorpresa de todos, ahora se sentaba en el lugar donde solía estar con mis hermanos. Verla así me causaba una mezcla de emociones que prefería no analizar demasiado.
Mis padres me llamaban cada noche. Lo típico: ¿Ya comiste?, ¿cómo te va?, ¿no has enfermado?. Cosas de padres. Mis hermanas también llamaban de vez en cuando. Solo una vez pregunté por él. También era mi hermano, a pesar de todo. Rosalie me dijo que Edward se había ido a Brasil, a Río de Janeiro para ser exactos. No quise preguntar más.
Edward... bueno, tal vez fue un idiota, pero ya había pasado tiempo. Lo mejor era aceptarlo como un hermano más y dejar atrás esos recuerdos confusos. Tampoco podía seguir mirando con mala cara a Isabella... Ella tampoco tenía toda la culpa o eso quiero creer.
—Bien, entonces ¿aceptas? —le pregunté a Emily con emoción, mientras tomábamos té en su cocina.
—No estoy segura —dijo con una sonrisa tímida—. No soy mucho de salir, ya sabes.
—Ándale. Tu cicatriz ya casi ni se nota —le dije, mirando su rostro—. Esa crema te ha funcionado mejor de lo que esperaba.
—¿Tú crees? —preguntó, llevándose la mano al rostro, insegura.
—Obvio, estás más bella que nunca —sonreí—. Y si te molesta un poco, lo cubrimos con maquillaje.
—Bueno... está bien, vamos —dijo finalmente, con una chispa de entusiasmo.
—Perfecto, iré a mi casa a cambiarme. ¿Necesitas ayuda tú también? —pregunté.
—Creo que sí... —dijo con vergüenza.
—Entonces vamos juntas, te quedaría increíble la ropa de Rosalie —respondí con una sonrisa traviesa.
—¡Genial! Solo déjame dejarle una nota a los chicos para que no se preocupen —dijo, feliz por la pequeña aventura.
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
Ya en mi casa, nos encontrábamos en la habitación de Rosalie —esperando que no me asesine por invadir su santuario personal—. Emily y yo estábamos rodeadas de ropa elegante, perfumada, perfectamente doblada y organizada por colores. Agradezco las lecciones de estilo de mis hermanas, especialmente Alice y Rosalie. Tenía un buen gusto para la moda, y no era algo que se me pasara por alto.
—Esta ropa es muy linda —comentó Emily, observando un vestido color vino.
—Te va a quedar perfecto. Anda, pruébatelo —dije, emocionada—. Yo iré a mi cuarto a buscar maquillaje.
—Vale, gracias por todo —respondió ella con una sonrisa—. Cogeré lo que me quede mejor.
Ver a Emily tan feliz me llenaba el corazón. Era más que una amiga, era como una hermana mayor que te da lealtad, consuelo, buenos consejos.... Era increíble en todo sentido.
Fui a mi cuarto y empecé a reunir todo lo necesario: base, sombras, labiales, un iluminador que Alice amaba... Hasta que mi celular comenzó a sonar. Lo tomé sin mucho ánimo, pensando que era mamá.
LLAMADA
—Hola, mamá —dije al responder, sin siquiera mirar la pantalla.
—Soy Alice —respondió la voz al otro lado de la línea, seria, casi molesta.
—Hermana, ¿qué pasó? —pregunté, un poco confundida.
—No te hagas. Lo vi —soltó de golpe, directa como una flecha al corazón.
—¿Qué cosa viste? —traté de sonar calmada, aunque algo en su tono me hizo ponerme alerta.
—Sabes que si Rosalie se entera, se va a enfadar muchísimo —dijo con firmeza.
—¿Pero qué cosa, Alice? ¿De qué estás hablando?
—Llevaste a una amiga a la casa y le diste la ropa de Rosalie. ¿Estás loca? ¡Rosalie te va a desollar viva!
Rodé los ojos con fuerza.
—No es para tanto. Emily es mi amiga, además, ni que fuera un vestido de gala de Chanel. Dile a mamá que la quiero, a papá también. Adiós —y sin más, corté la llamada.
Dejé el celular sobre la cama con un suspiro frustrado. ¿Desde cuándo Alice se había vuelto tan molesta? Parecía una de esas niñas fastidiosas que todo lo ven, todo lo juzgan y nunca dejan vivir. Últimamente ni me caía tan bien. Era como un grano en el culo que no puedes ignorar.
Miré el reloj. Se nos estaba haciendo tarde.
—¡Emily! —grité desde el pasillo—. ¡¿Estás lista?!
EDITADO 18-07-2025
ESTÁS LEYENDO
HERIDA -Sam Uley-
Fanfiction-No puedes hacerme esto Ed- digo molesta y herida- -Entiende Margaret, Bella es mi tua cantante- dijo molesto y serio - -Pero yo soy tu compañera- digo tratando de no llorar delante de el - -Lo se , pero ella es débil y vulnerable- dice tratando de...
