Parte 7

14.9K 946 13
                                        

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

Aquello era nuevo para mí. Nunca había convivido con personas fuera de mi familia. Mi círculo de amigos siempre fueron mis hermanos.
Edward solía decir que solo lo necesitaba a él, que no me hacían falta más amigos si ya lo tenía a él. Si necesitaba algo, debía ir con él. Si tenía un problema, él debía ser la solución.

Pero esto... esto era distinto. Y se sentía bien. Estas personas estaban generando algo en mí que no conocía: tranquilidad, simpatía... y risa verdadera. Algo que hace tiempo no sentía.

Emily nos recibió con una sonrisa dulce, como si me conociera de toda la vida. Tenía una energía muy maternal, suave, pero fuerte al mismo tiempo. El tipo de mujer que no se deja vencer por nada, pero que igual te abraza con la mirada.

—¿La chica vampiro o la chica lobo? —preguntó Emily de pronto, sacándome de mis pensamientos.

—Creo que la chica lobo —dije en broma, dándole un mordisco a una manzana.

—Entonces... corres con los vampiros —comentó Jared, medio sonriendo.

—No, claro que no —respondí—. Es demasiado cansado. Ni siquiera les gano.

—Comeremos afuera. Falta poco para que esté la comida. Ve a poner las luces —ordenó Emily con voz suave pero firme.

—Entendido —respondió Jared antes de irse.

—Sí que es molestoso —comenté riendo un poco.

—Espera a que se junte con Quill. Los dos juntos son insoportables, pero igual los quiero... son como mis hijos —dijo Emily, con una sonrisa llena de cariño.

Yo sonreí, observando cómo acomodaba cosas.

—¿Te molestaría enseñarme a cocinar? —pregunté de repente, un poco insegura—. No quiero vivir a base de fideos instantáneos ni pedir comida todo el tiempo. Extraño la comida de mamá...

—¡Claro que no me molestaría! —respondió de inmediato,—. Es más, puedes venir a comer todos los días. Almuerzo y cena, sin falta.

—No quiero ser una carga...

—No lo serías. Al contrario... me haría feliz tener una amiga —dijo con sinceridad—. ¿Vendrías por mí?

—Está bien. Pero solo si me dejas ayudarte a cocinar —dije.

—Hecho —dijo con una sonrisa.

—Entonces... ¿te parece si paso por ti al instituto y te traigo hasta aquí? —intervino Sam de repente desde la puerta.

Me sorprendió un poco su propuesta.

—No es necesario. Puedo venir sola... pero bueno, acepto —dije, tratando de no sonrojarme demasiado. Tal vez eso hacen los amigos... o tal vez no. No sabía ya cómo funcionaba tener una vida normal.

—Bien —dijo simplemente.

—Saca las sillas, voy a servir —indicó Emily.

—Yo te ayudo —me ofrecí, levantándome rápido.

Trate de no hacer preguntas sobre la cicatriz de Emily cuando la vi, no quería incomodarla con mis preguntas tampoco con la mirada, Emily es una buena chica , esta casada con Paul, Paul es muy diferente con Emily, la llena de besos y la protege, aquel amor se parecía al mis padres, tiene mucho amor y protección de su parte, es muy tierno ver esa escena , una vez soñé con eso, tener una familia, pero Edward rompió esos sueños, rompió aquellas promesas que un día prometimos.

-

-

-

-

-

-

-

La cena fue tranquila, rodeada de risas y anécdotas —en su mayoría contadas por Jared y Quill. Vaya par de locos. Su vida parecía una película adolescente llena de travesuras.

—¿Y tú? —preguntó Quill—. ¿Has hecho alguna locura? ¿Aunque sea una?

—Nada de nada. Vivía pegada a mis hermanos como para hacer locuras —confesé entre risas.

—Pues ahora nosotros somos tus amigos —dijo Jared, guiñándome un ojo—. Muñequita.

—Bueno, chibola, cuando quieras llámanos. Siempre vamos a estar ahí —añadió Quill con una sonrisa.

—¿Cuál chibola, oye? ¡Tenemos casi la misma edad! —solté riendo.

Las horas pasaron volando. La cena estaba riquísima y la compañía aún mejor.

—Bueno, ya es tarde. Diez de la noche —dijo Sam, mirándome con calma—. Debería llevarte a casa.

—Sí. Muchas gracias, Emily. Todo estuvo delicioso —dije feliz.

—De nada. Te espero mañana, temprano —dijo con una sonrisa cálida.

—Bien, trataré de avanzar mis cosas —respondí levantándome—. Pero déjame ayudarte con los platos antes de irme.

—Nada de eso. Los chicos lavarán —dijo señalando a Jared y Quill.

—Está bien. ¡Adiós chicos, suerte! —me despedí caminando hacia el auto de Sam.

El trayecto fue tranquilo. El tipo de tranquilidad que te hace olvidar por un momento todo lo malo. Por un momento... olvidé mis tristezas. Olvidé a Edward y la verdad, creo que lo superaré más rápido de lo que imaginé.

Sam... él me hace olvidar todo. Es buena compañía. Igual que los chicos. Me caen bien, son mis primeros amigos. Y espero no perderlos.


Emily también... es una buena chica. Y muy hermosa, a decir verdad.





EDITADO 01-07-2025

HERIDA -Sam Uley-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora