┌🔹️°˚─◌| 𝐗𝐕 |

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┌🔹️°˚─◌─ 𝑬𝒏 𝒍𝒂 𝒗𝒊𝒅𝒂 𝒏𝒂𝒅𝒂 𝒆𝒔 𝒂𝒔𝒆𝒈𝒖𝒓𝒂𝒅𝒐 ─◌─🔹️°˚┐

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El auto serpenteaba por la carretera, el motor ronroneando como un gato enfadado

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El auto serpenteaba por la carretera, el motor ronroneando como un gato enfadado. El cielo era un lienzo gris y plomizo, surcado por largos trazos de nubes que parecían desgarrarse en cualquier momento. El viento soplaba con fuerza, arrastrando consigo hojas secas y papeles que danzaban en un frenesí premonitorio. Los rayos del sol, filtrados a través de la espesa capa de nubes, proyectaban sombras alargadas y distorsionadas sobre la tierra, como espectros que se deslizaban por el paisaje. El aire, cargado de electricidad, era denso y pesado, anunciando la inminente llegada de la tormenta.

El motor del auto ronroneaba monótonamente mientras Enji y Shoto compartían el asiento delantero. La tensión en el aire era palpable, como una cuerda de piano tensa, a punto de romperse con el más mínimo roce. El interior del auto era un microcosmos de su relación: estrecho, incómodo y lleno de tensiones ocultas. La tormenta era igual de inminente tanto afuera del auto como dentro de este. El hijo, con los brazos cruzados sobre el pecho, miraba fijamente por la ventanilla, su mandíbula apretada en una mueca de disgusto. El padre, a su lado, fingía concentrarse en la carretera, pero sus nudillos blancos delatan la tensión que lo oprimía.

     —Sigues molesto conmigo por lo de esa niña ¿no? —soltó Todoroki Enji con su voz cortante como un cuchillo. La pregunta no era una pregunta, sino una acusación. Después de regresar de esperar a Serena a la salida de la Comisión, lo primero que hizo el menor de sus hijos fue increparlo con reclamos por sus acciones. Para el héroe número dos, no había sido difícil dar con su paradero en menos de 24 horas.

𝐌𝐀𝐃𝐑𝐄 || 𝐓𝐎𝐃𝐎𝐑𝐎𝐊𝐈 𝐓𝐎𝐔𝐘𝐀Donde viven las historias. Descúbrelo ahora