La biblioteca estaba sumida en un silencio casi absoluto, excepto por el ocasional pasar de páginas. En un rincón —bastante apartado— se encontraba Wonyoung, sola, como siempre solía estarlo.
Sus hombros temblaban levemente mientras intentaba contener el llanto que quería escapar de su garganta.
De repente, los recuerdos de las duras palabras, las miradas frías y los gestos de desprecio de su madre, inundaron su mente. Cada memoria era como una puñalada en su corazón, recordándole que, para la persona que debería amarla incondicionalmente, no era más que una decepción.
Incluso una parte de ella sabía que no importaba cuánto se esforzara o cuánto intentara cambiar. El odio que le tenía parecía ser algo inmutable. Wonyoung cerró los ojos, intentando controlar sus emociones.
Normalmente, la biblioteca era su refugio, pero hoy solo amplificaba su soledad. Aunque estaba rodeada de personas, se sentía más sola que nunca.
El sutil silencio fue interrumpido por el crujir del suelo y la gran tristeza que envolvía a Wonyoung la hizo incapaz de notar que alguien se aproximaba, hasta que sintió un gentil tirón en sus audífonos.
Rápidamente levantó la mirada para encontrarse con los cálidos ojos de Yujin. Sin decir una palabra, ella se sentó a su lado y comenzó a acariciar suavemente su cabello.
Ese gesto, tan simple y a la vez tan lleno de cariño, hizo que las lágrimas de Wonyoung salieran con fuerza y no tardó en hundirse instintivamente en los brazos Yujin.
Después de un rato, cuando sintió que podía hablar sin que su voz se quebrara, Wonyoung le susurró.
WY: ¿C-cómo me encontraste?
Yujin sonrió suavemente, mientras sus dedos seguían aún entrelazados en el cabello de Wonyoung. Y llevó su mano libre hacia su pecho, apuntando su corazón.
YJ: Solo lo sabía.
La simplicidad de la respuesta hizo que por fin Wonyoung sintiera calidez en su pecho.
YJ: Sentí que me necesitabas y decidí venir.
Wonyoung no pudo evitar que una pequeña sonrisa se formara en sus labios, a pesar de las lágrimas que aún brillaban en sus ojos.
WY: Gracias amor...
En ese rincón de la biblioteca, sin necesidad de escuchar más, Wonyoung sintió que, por primera vez en mucho tiempo, no estaba sola. El amor que emanaba de Yujin comenzaba a sanar las heridas que su madre había dejado.
Las dos chicas permanecieron en silencio por un rato más, parecía que el suave roce de los dedos de Yujin en el cabello de Wonyoung era el único sonido entre ellas, hasta que Yujin rompió el silencio con un susurro.
YJ: ¿Por qué almuerzas aquí?
Wonyoung tomó una gran bocanada de aire antes de responder.
WY: Bueno.... estoy acostumbrada a estar sola, así que no m-me molesta.
WY: Técnicamente es como s-si hubiera nacido p-para estar sola...
Con delicadeza, Yujin tomó la barbilla de Wonyoung y la hizo mirarla a los ojos.
YJ: Escúchame bien, Wonyoung.
YJ: Ya no estás sola.
YJ: Y te prometo que nunca más lo estarás.
Mientras hablaba, Yujin acomodó suavemente un mechón de cabello detrás de su oreja. El gesto, tan íntimo, hizo que Wonyoung contuviera la respiración.
YJ: Estoy aquí ahora, mi princesa.
YJ: Y no pienso irme a ninguna parte.
YJ: No importa lo que haya pasado antes.
YJ: Tampoco importa lo que tu madre o cualquier otra persona haga.
YJ: Siempre me vas a tener a tu lado.
Wonyoung sintió que algo dentro de ella se derretía ante esas palabras. Por primera vez en mucho tiempo, se permitió creer que tal vez, solo tal vez, no estaba destinada a la soledad.
WY: Yujin, yo-
YJ: Shhh, no tienes que decir nada. Solo quiero que sepas que estoy aquí, siempre.
Wonyoung asintió y se acurrucó más cerca de Yujin. Ella observó el rostro de Wonyoung, aún húmedo por las lágrimas, y con suma delicadeza, levantó su mano para secarle las mejillas con sus dedos.
YJ: Vamos a borrar estas lágrimas, ¿sí?
Wonyoung asintió y de repente, sintió los labios de Yujin posarse suavemente en su frente. Luego en sus mejillas, la punta de su nariz.
YJ: ¿Son suficientes besos o necesitas más?
WY: Yo creo que nunca serán suficientes.
Ambas rieron suavemente y Yujin aprovechó de mirar su reloj.
YJ: Creo que es hora de volver a clases. Vamos juntas a tu sala.
Yujin tomó la mano de Wonyoung, entrelazando sus dedos y salieron de la biblioteca. Caminaron por los pasillos lentamente para conocer el lugar. Algunos estudiantes las miraban con curiosidad, pero a ellas no les importaba.
Al llegar, Yujin se detuvo y la miró con una sonrisa traviesa.
YJ: Bueno princesa, aquí estamos.
Antes de que Wonyoung pudiera responder, Yujin la atrajo hacia ella con firmeza. Sus manos se posaron en su cintura mientras la acercaba más, y sin dudarlo, la besó profundamente.
Wonyoung se derritió ante el contacto, mientras sus labios se movían en perfecta sincronía. Sus manos subieron instintivamente hasta el cuello de Yujin y sus dedos se enredaron en su corto cabello. Cada roce de sus labios parecía transmitir todas las palabras que no necesitaban decir.
Por un momento, Wonyoung olvidó por completo dónde estaban, perdida en la suavidad de los labios de Yujin y en la calidez que dejaba sobre su cintura.
Cuando se separaron, ambas estaban visiblemente sonrojadas y ya era consciente de lo que acababa de pasar —por las miradas de sus compañeros—.
WY: Yujin... todos n-nos vieron.
Yujin sonrió, acercándose para susurrar en el oído de Wonyoung.
YJ: Déjalos mirar. Quiero que todos sepan que eres mía.
Aquello provocó un escalofrío en la espalda de Wonyoung.
WY: An Yujin!
YJ: Shhh.
Antes de que Wonyoung pudiera volver a hablar, Yujin se inclinó y capturó sus labios en un beso. Sus dedos se deslizaron suavemente por su mejilla mientras la besaba, y así silenciaba efectivamente cualquier palabra que estuviera por decir.
YJ: Nos vemos pronto princesa, no me extrañes tanto.
WY: Eso es imposible...
Con un último guiño, Yujin se alejó por el pasillo, dejando a Wonyoung con una tonta sonrisa en el rostro y el corazón acelerado.
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Deal - Annyeongz
FanfictionWonyoung ha pasado toda su vida bajo las órdenes de su estricta familia. Desperada por cambiar su destino, busca una forma de escapar. Cuando sólo se mantenía a flote por la esperanza de tener una vida mejor, descubre que sus padres le han arreglado...
