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En el curso tenía la oportunidad de conocer a más personas, apropiándose de lo necesario para ser una ciudadana ejemplar para su padre, en ese momento estaban desarrollando un debate sobre temas históricos, debido a su gran capacidad fue seleccionada para ser la cabecera del debate.

—Estuviste increíble. –los elogios no podían faltar menos de sus compañeros varones, quienes no perdían oportunidad por chocar algunas palabras con ella.

—Gracias. -dijo coqueta. En definitiva ese habito no desaparecía.

—¿Oigan y si vamos a una cafetería? Vamos juntos, será divertido, conozco un lugar genial. –propuso una chica de ojos claros.

—Si, eso suena bien. –exclamo otra.

—¿Qué dices Hinata? ¿Vamos?

—Mh, no lo sé. –dijo dudosa.

—¿A caso tienes algo que hacer?

Ella se quedó pensativa, sabía que no estaría nadie en casa salvo los empleados, todos se habían ido al dichoso picnic incluido el fibroso de Naruto, había escuchado como Kushina alardeaba de que fueran todos y por todos se refería a solo ellos excluyéndola.

Si ellos se estaban divirtiendo ¿Por qué ella no?

—Está bien, ¡Vamos!

Disimulo muy bien su asombro, estaba en una cafetería muy cara, no paraba de admirar a su alrededor, no creía que fuera real se miró así misma sentada en una mesa elegante al lado de chicos y chicas de excelente nivel económico.

Cuando llego su café lo bebido de un modo extravagante aparentando ser excéntrica.

—Oye, ese chico no para de mirar para acá.

—Es guapísimo. –Hinata lo reconoció de inmediato, era Sasuke el mejor amigo de Naruto.

Sin inmutarse siguió bebiendo de su café cuando las chicas se oscilaron.

—¡Oh por dios, viene para acá!

Los chicos hicieron un gesto de burla, cuando se dio cuenta Sasuke estaba al lado de su mesa.

—Hola.

Hinata trago algo asombrada, Sasuke se dirigía hacia ella, solo a ella.

—Ah, hola. –correspondió el saludo extrañada.

—Valla coincidencia, no sabía que eras fanática de esta cafetería. –tomo una postura relajada mirándola.

—Pues, ya vez, ah ellos son mis...

—Hola soy Temari.

—Y yo soy Sara

—Y yo Ko, un placer. –el gesto incomodo de los chicos en esa mesa no pasó desapercibido, Hinata solo parpadeo.

—Soy Sasuke, un gusto. -dijo Sasuke dando una sonrisa que hacia suspirar a más de una, ese gesto asombro a Hinata, ya que por lo que ella sabía él no sonreía con regularidad. —Ah, Hinata no hemos hablado, ni siquiera vamos en el mismo grado pero pensé que sería agradable charlar, sé que vives con el dobe, no nos hemos tratado debido así que, qué te parecería salir uno de estos días. Ya sabes para platicar.

¿Qué?

No podía creer que él estuviera intentando ligarla, no se le hacia creíble, pensó que quizás Naruto estaba detrás de eso. Shizuka la saco del trance dándole un codazo en el costado derecho.

—Eso suena bien, quizás uno de estos días.

—Grandioso, bueno...nos vemos.

—Adiós. –dijo ella volviendo a su café, cuando él estuvo algo alejado, las chicas comenzaron a felicitarla, Hinata solo las miraba sin decir una palabra, no estaba feliz, mucho menos emocionada, debía admitir que Sasuke era guapo, pero no era su tipo.

Mi vehemenciaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora