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No entendía bien el concepto de la vida, al menos no en ese momento, se supone que la vida es para disfrutar, para ser feliz.

Justo cuando pensó que había encontrado la solución a todos sus problemas. Cuando pensó que podía ser feliz, le pasaba eso.

Después de haber vivido atormentado por tener deseos oscuros, pensamientos inapropiados hacia alguien con su misma sangre, descubría que no, no tenía un solo vinculo sanguíneo con ella. Lo que sentía por ella no tenía nada de malo, pudo ver un rayo de luz, pero ese rayo de luz venia acompañado de nubes, nubes negras.

Porque ahora descubría que Hinata estaba enferma.

No le pudo contestar con palabras, lo hizo con su cuerpo, camino a ella para abrazarla y reconfortarla. No pudo evitar sentirse miserable por haberla hecho llorar, por orillarla a mostrarse vulnerable. La apretó contra su pecho en un lenguaje silencioso "Estoy aquí", no quería dejarla sola, nunca más. Ya había sufrido demasiado por lo que se propuso a permanecer a su lado hasta el final.

Evidentemente no era tarea fácil. No cuando ella intentaba en cada oportunidad alejarlo, pero Naruto no lo permitió, llego al grado de ser su sombra, siempre estaba listo para acompañarla a realizarse las quimioterapias.

*

—¿Quieres más agua? -le pregunto, Hinata negó con la cabeza mientras se acomodaba en el sofá respirando con dificultad. Naruto se apresuro a colocar el vaso sobre la mesita más cercana, luego se inclino sobre ella para poder acomodarle el cojín detrás de la cabeza.

—Qué bueno que llegaron, estoy haciendo la comida.

—Gracias Kanna, pero no creo poder comer. -Hinata tenia una voz bastante baja, Naruto la miro con una gran tristeza, odiaba verla así, tan apagada, tan débil.

—No se preocupe, en cuanto recobre fuerzas va a comer, de eso me aseguro yo. -la señora Kanna le respondió con una gran sonrisa, asintiendo regreso a la cocina.

—Sabes que no podre, ultimadamente regreso todo. -expreso al mismo tiempo que Naruto le extendía una manta, la cual comenzó a acomodarla con suavidad alrededor del cuerpo de la ojiperla.

—Aun así, lo intentaras. -cuando termino se arrodillo muy cerca de ella. —Vas muy bien. -Hinata soltó una risa sin ganas. —Es en serio. Ko parece estar como yo.

—¿Cómo es eso?

—Muy entusiasta. -le dijo con una sonrisa lo que hizo que se contagiara y sonriera de verdad. —¿Segura que el sofá está bien? Porque puedo llevarte a tu habitación.

Ella negó, inmediatamente cerro los ojos para descansar.

Naruto se quedo con ella velando su sueño.

Trabajaba a distancia, encargándole las empresas a socios de confianza, la realidad era que no quería separarse de ella ni un instante. Estaba convencido en acompañarla en todo lo que fuera. Su amor era verdadero y quería demostrárselo, no con palabras sino con acciones.

—¿Ya se durmió?

—Si, será mejor que guarde la comida para más tarde.

—Oh, pero... ¿No quiere comer? -le dijo señalándolo.

—Estoy bien, gracias. -tomo su celular para revisar algunos pendientes, pero al hacerlo vio un mensaje que lo inquieto, se apresuró a llamar lo que hizo que se para de su lugar con demasiada violencia que no pasó desapercibido por Kanna.

—Disculpe, tengo que atender un asunto, ah, podría decirle a Hinata que salí, será por un breve momento.

—No hay problema, yo le digo.

Mi vehemenciaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora