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—Este me gusta. Es preciosísimo ¿No crees Hinata?

—Si, es bonito .-dijo fingiendo emoción, revisar los vestidos de novia, los arreglos, el banquete no era lo que esperaba, no había emoción o felicidad, solo, aburrimiento y desdicha.

—Este.

—¡Si! Definitivamente tiene que ser este, mira el diseño, es muy elegante. -dijo Ino, una de sus amigas.

—Es seda pura, todo, desde el velo hasta la cola. Si quiere pueden sustituirse los cristales por diamantes pequeños. O alguna otra joya que desee.

Le extendieron las imágenes las cuales miro sin poner mucha atención.

—Si no lo quieres yo sí, bueno, aunque tendré que guardarlo, aun no me proponen nada jajaja.

—Ni al caso tu comentario Yugaoh. Hinata elige este.

—Si, por favor.

—Bien, será este. -sus amigas soltaron sonrisas de felicidad, la boda estaba cerca, demasiado, mientras los días pasaban acercándola a su destino su alma sufría.

Esa tarde hundida en el llanto intento serenarse inútilmente, no podía dejar de pensar en que se estaba dañando, iba a casarse con un hombre que apenas había conocido, uno a quien no amaba, ni siquiera le atraía, y eso que no era nada feo.

Solo habían dormido juntos una vez, intentando no alargar el momento más de lo necesario, debido a la negatividad de la ojiperla quien temía volver a hacerle lo que le había hecho a Sasori.

Con brusquedad se secó las lágrimas, decidida a tranquilizarse decidió salir a un bar para calmarse, no prefirió de su atuendo, salió en su pantalón y suéter de franela, solo tomo un abrigo y su bolso.

Se dirigió a un bar de su elección, ignoro a la gente, sentada en la barra pidió una copa mientras revisaba su celular. El primer trago la reconforto, en ese momento le apareció una publicación donde el nombre de su hermanastro sobresalía.

 El primer trago la reconforto, en ese momento le apareció una publicación donde el nombre de su hermanastro sobresalía

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Se quedo por un instante mirando el nombre, acto seguido tomo todo el contenido de su vaso. Llamo a Shikamaru para preguntarle el paradero de Naruto, como siempre el socio numero uno no la defraudaba.

—...al cerrar el trato iría a su oficina, me dijo que estaría ahí, ¿Paso algo?

—No, no paso nada. Gracias por el dato te debo una. -no espero respuesta del otro lado, simplemente colgó, se apresuro a pagar y salir de ese sitio.

 -no espero respuesta del otro lado, simplemente colgó, se apresuro a pagar y salir de ese sitio

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Mi vehemenciaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora