Mirando por la ventana se pregunto cómo era posible sentirse tan miserable en un precioso día, el sol era resplandeciente, el cielo estaba despejado lo hacia notable el volar de las aves.
—¿Cómo amaneciste?
—Normal, supongo que ahora si puedo irme a casa.
—Si, puedes irte, he venido con tus registros. -Ko miro a Hinata ponerse de pie con demasiado entusiasmo. —Es viable que inicies con el tratamiento.
—Fui clara con mi respuesta.
—Soy tu medico y es mi prioridad ver por tu bienestar. Hinata, no tienes que repetir la historia. Si tu madre pereció fue por la enorme pobreza en que vivían, el tardío diagnóstico, las situaciones fueron muy distintas a las tuyas.
Hinata no se inmuto continúo arreglándose.
—Tienes que vivir, hay muchas personas que cuentan contigo, no los decepciones. -Hinata permaneció en silencio. —Por cierto, tienes una visita, puedes recibirla antes de salir si quieres, esta muy preocupado por ti.
Hinata se quedó mirándolo, no sabía quién podría ser, reflexiono por un momento maldiciendo por sus adentros, lo que menos era tener a algunos socios inquietos por su salud.
—¿Quién es?
—Por qué no lo ves por ti misma, enfermera haz el favor de pasar al visitante. -la muchacha salió atendiendo la indicación, Hinata se coloco su saco mirando a la puerta cuando logro oír unos pasos.
Deseo no haberlo hecho.
—¿Cómo te encuentras?
Hinata no dijo nada, pero su mirada decía mucho, habían pasado varios años desde la ultima vez que lo vio, muy a su pesar no podría confundirlo con nadie más. Lucia mas maduro de lo que ya era, tenía algunas leves arrugas en el entrecejo, pero aun así se veía arrebatador.
No es tu hermano
Le dijo una vocecita que no hizo nada más que encender el odio en su pecho.
—Qué haces tú aquí. -si voz sonó bastante recta. Si mirada era dura, se sintió complacida consigo misma, al parecer los años pasados no habían pasado en vano.
—Me entere que te desmayaste. -dijo el con suavidad.
—Eso no responde a mi pregunta. -Ko miro la escena bastante incomodo, sin sabes bien que hacer camino hacia Hinata para acercarle un folder. —Muchas gracias por todo Ko. -le dijo con calidez que no hizo más que encender la mecha.
—Hinata piensa en lo que te dije ¿De acuerdo?
—Si, lo hare. -le sorprendió que ella le contestara pues anteriormente no decía ni pío. Le firmo el expediente regresándoselo con una leve sonrisa.
—Bien, con permiso. -dijo saliendo con su enfermera. Naruto no despego su mirada del doctor hasta que este desapareció. Hinata camino hacia la mesa donde estaba la bolsa que su asistente le había llevado, se apresuró a cerrarla para colocársela en el hombro dispuesta a caminar a la puerta.
—Hinata. -justo cuando caminaba a su lado lo sintió estirar la mano a lo que ella reacciono alejándose de él.
—Dime qué quieres y lárgate. -escupió con desdén. Dando un paso hacia atrás. Naruto le dedico una mirada llena de palabras que no podía pronunciar. —La verdad no estoy de humor...
—Hace tiempo que no nos vemos.
—Wow, ¿Qué novedad? ¿Aja? ¿Y? mejor vete de mi vista, vuelve con tu familia, tengo trabajo que hacer.
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Mi vehemencia
Novela JuvenilHe escuchado a la gente decir "Nunca es tarde para ser feliz" ¿Podría aplicarse para mí? Los personajes de Naruto no me pertenecen, son del gran Masashi Kishimoto. Las imágenes no son mías créditos a sus respectivos creadores.
