En el corazón de la sociedad londinense del siglo XIX , Donde los lujos y las apariencias dictaban el ritmo de la vida . La temporada social estaba en su mayor y pleno apogeo . Entre bailes , fiestas y paseos por Hyde Park .
La familia Bridgerton...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
📜🍰🧿👑
La Mansión Bridgerton vibraba con el ajetreo incesante de los sirvientes, que se movían con precisión casi coreográfica por los amplios corredores. Cada paso, cada bandeja, cada flor era parte de un engranaje perfecto destinado a asegurar que la cena de aquella noche fuera digna de la reputación de la familia. El Duque de Hastings, invitado de honor, pronto cruzaría el umbral, y nada podía quedar al azar.
Los candelabros, recién pulidos, reflejaban la luz de las velas como estrellas atrapadas en cristal. Los arreglos florales, dispuestos con esmero, llenaban el salón con un aroma fresco y delicado, mientras la mesa principal, vestida con manteles de lino y vajillas de porcelana, brillaba bajo el resplandor dorado de la iluminación. Todo parecía preparado para recibir no solo a un hombre, sino a la expectación que su nombre arrastraba consigo.
Amelia, tras pasar la tarde en la cocina, había culminado con orgullo una de sus recetas más preciadas: una tarta de grosella y espinaca, cuya mezcla de dulzura y frescura era tan singular como su talento. Apenas tuvo tiempo de admirar su obra, pues sus deberes la reclamaban en otro rincón de la casa. Ahora se encontraba en la habitación de Gregory y Hyacinth, ayudando a los dos menores a vestirse para la velada.
───── ¿Crees que el Duque de Hastings será tan apuesto como dicen, Lía? ──── preguntó Hyacinth, girando con gracia en su vestido nuevo, los rizos dorados saltando con cada movimiento.
Amelia sonrió mientras ajustaba el lazo de Gregory, quien, con gesto obstinado, batallaba contra sus zapatos como si fueran enemigos en un campo de batalla. ───── He oído que es un hombre muy distinguido, mi lady. Pero creo que deberíamos concentrarnos en ser los mejores anfitriones esta noche.
Su voz era suave, pero firme, impregnada de la serenidad que siempre transmitía. Después de todo, la familia Bridgerton tenía una reputación impecable que debía mantenerse intacta.
───── ¡Bah! ──── interrumpió Gregory con un bufido. ──── Apuesto a que es aburrido. Todos los nobles que vienen aquí lo son. Solo quieren hablar de caballos y dinero.