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El amanecer en la mansión Bridgerton se desplegaba con un murmullo constante: sirvientes que iban y venían, bandejas que tintineaban, cortinas que se abrían para dejar entrar la luz dorada del sol. El salón principal debía estar impecable, pues la familia aguardaba visitas importantes, y cada detalle era cuidado con esmero.

Lía se movía con gracia por los pasillos, su andar ligero parecía no perturbar el silencio solemne de la casa. Al llegar a la recámara de Daphne, dio dos golpes suaves a la puerta antes de entrar.

───── Señorita, ¿ya está despierta? ──── preguntó, sorprendida al ver a Daphne incorporarse con energía.

Con un gesto vivaz, Daphne se levantó de un salto, sus ojos brillando con la expectativa de la jornada.
───── Haz que preparen tantas galletas como puedan esta mañana.

───── Ya me encargué de eso, señorita, ──── respondió Lía, abriendo las cortinas para dejar que la luz inundara la habitación.

───── Y habrá que llevar un par de sillas extras al salón principal... Me pregunto qué caballero será el primero en venir. Tengo mucho que preguntarle a todos, ──── comentó Daphne, mientras observaba a Lía con una sonrisa ansiosa.

───── Bueno, primero tiene que vestirse, señorita, ──── replicó Lía, siguiéndola con paciencia mientras la joven caminaba por la recámara.

Las demás doncellas llegaron para asistir a Daphne, y así Lía pudo retirarse para cumplir con otra tarea: despertar a Hyacinth y Gregory, quienes aguardaban en sus habitaciones con la confianza de niños que veían en ella no solo a su doncella, sino a una amiga.

Pasado un rato, la mayoría de los Bridgerton se encontraban reunidos en el salón principal. Eloise, con su inseparable libro, leía con concentración; Francesca bordaba con delicadeza, al igual que Hyacinth, cuyos dedos pequeños se movían con torpeza encantadora sobre la tela. Violet estaba sentada junto a Daphne, quien lucía algo preocupada al no recibir aún visitas.

LA HIJA DEL DUQUEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora