Juan Pablo, o "Juanpi" como se le dice coloquialmente, fue uno de mis primeros amigos en línea y una especie de mentor en cuanto a videojuegos. Nos conocimos cuando yo tenía catorce años, jugando MOBA en línea, aunque a él nunca le interesó jugar competitivamente. Era muy parecido a mi padre en muchos aspectos, pero amaba tanto los libros como los videojuegos.
Juanpi vivía en Austria con su esposa, que es de ese país, y dos hijos. Se mudaron a Taltal, su ciudad natal, por un tiempo para relajarse del estrés y pasar los últimos días de su abuelo en el norte. Juanpi había hecho senderismo, motivado por su esposa, en Estiria años atrás y me había recomendado el lugar. Así que, gran parte de la decisión que tomé y todo lo que me pasó allí podría ser parcialmente su culpa, aunque él no tenía idea.
Aunque Juanpi trabajaba en el campo de la informática, era un apasionado de la criptozoología, mitos y leyendas. Había estudiado historia en la universidad en Valparaíso, aunque no pudo terminarla cuando decidió mudarse a Austria.
Cada vez que charlábamos, me contaba sobre asuntos extraños y exploraciones urbanas que hacía con su primo Sebastián, aunque Juanpi no era la persona más atlética.
Debido a nuestra cercanía, le conté todo sobre mis poderes, y pareció creerme, ya que había estado siguiendo el caso del Peuchen y ahora el Trauco. Así que acordamos crear nuestro Bestiario o lo que él llama "Bestias Fantásticas", siendo un total fanático de Harry Potter.
Juanpi habló más a fondo sobre el ave mítica Alicanto. En sus estudios de historia, había elegido temas sobre leyendas y mitos para los seminarios dados por sus profesores, y tenía su propia versión del Bestiario.
Me contó que para encontrarlo, había que subir los cerros donde hubiera yacimientos metálicos. Al parecer, el ave se "alimenta" de estos metales y ofrece recompensas a quienes los buscan por nobles razones. Sin embargo, no premia a los codiciosos ni a los avaros. El Alicanto detectará inmediatamente si eres una mala persona, y quedarás atrapado en un bucle del desierto hasta que mueras o hasta que te arrepientas y abandones la búsqueda.
Viajé por el Valle del Elqui, pasé por los viñedos, salté por otros valles y me ayudé con algunas uvas por aquí y por allá. Mientras más al norte iba, menos vegetación había; era como si estuviera prácticamente en otro país.
Había llegado finalmente al pueblo de Taltal, un lugar muy humilde que había surgido en los últimos años gracias al cobre y al turismo. La pesca también era prominente, pero no tanto como en los viejos tiempos.
Estaba un poco nervioso; era extraño conocer en persona a alguien con quien solo habías hablado en línea durante seis años, pero sabía que lo reconocería inmediatamente.
Toqué la puerta y lo escuché caminar.
"¡Ya voy!" dijo.
"¡Amor, no te olvides de comprar el zapallo italiano y los fideos para la cena!" gritó su esposa.
"¡Ya sé, ya sé, lo tengo!" gritó él de vuelta.
La puerta parecía estar atascada, y Juanpi la movía con todas sus fuerzas, logrando abrirla, no sin hacer un sonido desagradable.
"¡Hola, Miguel! ¡Por fin nos conocemos!" dijo, estrechando mi mano calurosamente.
"¡Buen amigo!" exclamé, bastante emocionado.
Juanpi era mucho mayor que yo; tenía treinta y cuatro años, pero nos llevábamos muy bien. Era muy bajo, más bajo que mi padre, midiendo alrededor de 1.60 metros, y tenía el pelo liso, moderadamente largo y despeinado. Tenía piel clara y usaba lentes de marco grueso que le tapaban un poco los ojos marrones. Su barba tenía forma de candado, pero no parecía prestar mucha atención a su apariencia. Noté que era bastante delgado y tenía la típica panza que les crece a todos los hombres cuando se casan, aunque no era muy grande. Solía bromear diciendo que tenía cuerpo de araña.
YOU ARE READING
The Red Rose
FantasySynopsis: After the events in "The Mistletoe", Miguel finds himself back in a present where supernatural phenomena begin to manifest themselves with increasing intensity. As he unravels more layers of his origins and his position in the world, a new...
