Capitulo 11

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En las instalaciones de la UAC, todos estaban llegando a sus escritorios cuando notaron que alguien estaba en la oficina de Strauss. Aunque no podían distinguir quién era, todos observaban atentamente los movimientos dentro de esa oficina. Después de todo, si alguien estaba allí, era señal de problemas para el equipo. Sin embargo, no pudieron quedarse mirando por mucho tiempo, ya que Hotch apareció y les indicó que entraran a la sala de reuniones.

El ambiente era tenso hasta que Hotch rompió el silencio:

—Tenemos un pedido de la fiscalía —comenzó—. Se nos ha encargado seguir el caso del Sepulturero.

—Pero si ya lo atraparon —dijo García, confundida.

—Sí, pero ha montado un escándalo exigiendo un nuevo juicio, alegando que fue inculpado injustamente —explicó JJ.

—Vaya, esto sí que es inesperado —murmuró Rossi, frunciendo el ceño.

—Lo sé, pero ahora tenemos que revisar los archivos —continuó Hotch—. Como saben, el Sepulturero rara vez secuestraba a sus víctimas en persona. Las enterraba vivas, extorsionando a sus familias para luego "devolverlas". Sin embargo, sus dos últimos casos fueron frustrados por el agente Booth de D.C.

Hotch hizo una pausa y miró a su equipo antes de proseguir.

—Booth trabaja con el Jeffersonian, especialmente con el equipo de la doctora Brennan, resolviendo homicidios. Uno de los casos que investigaban era del Sepulturero: los gemelos Matthew y Ryan Kent. Durante esa investigación, la Dra. Yetlanetzi y el Dr. Hodgins fueron secuestrados y enterrados vivos en un coche.

El silencio en la sala se volvió aún más denso. Todos conocían esos nombres y el peligro al que se habían enfrentado. Especialmente tres agentes, que tenían una conexión más cercana con Netzi, no podían imaginar el horror que ella había vivido. Los tres estaban dispuestos a hacer lo que fuera necesario para ayudarla.

—Entonces, ¿cuál es nuestro siguiente paso? —preguntó Morgan, rompiendo el silencio.

—Debemos revisar todos los archivos y prepararnos para el nuevo juicio —respondió Hotch—. Tenemos que asegurarnos de que toda la evidencia esté en orden y que no haya ninguna posibilidad de que el Sepulturero quede libre.

Justo cuando Hotch terminaba de hablar, la puerta de la sala se abrió, y Strauss entró en la habitación.

—Disculpen la interrupción, pero necesito comentarles algo —dijo, provocando que todos se pusieran serios, especialmente Hotch, que frunció el ceño en anticipación a una confrontación.

Para sorpresa de todos, el ceño de Hotch desapareció cuando vio a Netzi detrás de Strauss, acompañada por los doctores Hodgins y Addy, quienes se unieron a la reunión.

—Creo que ya conocen a la Dra. Yetlanetzi, al Dr. Hodgins y al Dr. Addy —comenzó Strauss—. La fiscalía me ha notificado que los tres podrán observar el proceso y colaborar, pero con supervisión.

—¿Supervisión? —repitieron al unísono Hotch, Morgan y Spencer, provocando que todos en la sala los miraran.

—Sí —respondió Strauss—. Hay precedentes de que estos tres doctores extrajeron evidencia del caso sin autorización, por lo que no podemos dejarlos solos.

Los tres hombres se miraron, sorprendidos por lo que acababan de escuchar. No podían imaginar que Netzi tuviera un pasado así.

Aaron se disponía a responder, pero fue interrumpido por Netzi.

—Espere un momento, agente Strauss —dijo Netzi—. Pensé que habíamos dejado claro que no necesitamos ser vigilados todo el tiempo.

Strauss suspiró y estaba a punto de responder cuando otra voz interrumpió:

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