La noche cayó sobre Quantico como un velo espeso y pesado. En las oficinas del FBI, las luces seguían encendidas en la Unidad de Análisis de Conducta. El primer día de la audiencia había sido agotador. Todos estaban tensos, en silencio, enfocados... pero algo había cambiado.
Netzi se quedó sola en la sala de conferencias. Observaba la ciudad a través de los ventanales, con los brazos cruzados y la mente lejos. Sentía el cosquilleo persistente en el estómago, mezcla de ansiedad, ira y esa sensación molesta de que algo no cuadraba. Sabía que el Sepulturero no era un simple criminal. Él nunca actuaba sin un as bajo la manga.
—¿Te pasa algo? —preguntó una voz suave detrás de ella.
Era Reid. Estaba de pie en la entrada, con las manos en los bolsillos y el rostro visiblemente preocupado.
—No, solo... pensando —respondió Netzi, sin girarse.
—¿Pensando o castigándote mentalmente por revivir todo eso en el estrado?
Ella suspiró, dándose la vuelta.
—¿Siempre eres así de directo?
—Solo cuando me importan las personas.
La frase la golpeó de forma inesperada. Reid era diferente. No sabía coquetear como Morgan ni imponer como Hotch, pero su sinceridad era tan desarmante que dolía.
—Gracias por preocuparte —murmuró ella.
Antes de que Reid pudiera responder, la puerta se abrió. Era Morgan. Entró con paso firme y lanzó una carpeta sobre la mesa.
—Tenemos un problema.
Netzi la abrió con cuidado, leyendo las hojas. Su expresión cambió de inmediato.
—¿Qué es esto?
—Tu expediente clínico. Filtrado. Manipulado. Están tratando de hacer creer que tu testimonio puede estar afectado por un "trastorno de estrés postraumático mal tratado".
Reid se acercó más.
—Eso no estaba en los informes originales. Alguien lo editó. Y lo filtraron justo hoy.
Netzi cerró los ojos un momento. Sintió un calor subirle por el cuello hasta la cara. ¿Así querían desacreditarla?
—¿Quién más sabe de esto? —preguntó entre dientes apretados.
—Todo el equipo —respondió Morgan—. Y estamos tratando de contener el daño.
—¿Y tú? —preguntó Netzi, mirándolo directo a los ojos—. ¿Tú también crees que no estoy bien?
Morgan se quedó en silencio. No porque dudara, sino porque la intensidad de su mirada lo desarmaba.
En ese momento, Hotch entró. Como si lo hubieran invocado por la gravedad de la situación.
—Vamos a limpiar esto —dijo, sin saludar, con ese tono suyo tan característico.
—¿Cómo? —preguntó Netzi, con rabia contenida.
—Con hechos. Con peritajes. Con tu historial completo de evaluación psicológica. No tienen nada real, Netzi. Es una táctica. Y no vamos a dejar que funcione.
Reid y Morgan se mantuvieron cerca. El silencio entre los tres hombres era espeso. Casi tangible. Cada uno de ellos quería protegerla. A su manera. Pero ninguno lo decía en voz alta.
—Necesito aire —murmuró Netzi, saliendo de la sala.
El pasillo estaba desierto. Caminó con paso rápido hasta la azotea. El aire nocturno golpeó su rostro como una bofetada. Estaba harta. De recordar. De fingir que no le dolía. De que otros decidieran sobre su historia. Se apoyó en la baranda, cerrando los ojos, respirando hondo. Pero no logró calmarse.
Minutos después, escuchó pasos rápidos corriendo hacia ella. No le dio tiempo de reaccionar antes de sentir dos cuerpos impactar contra el suyo en un abrazo cerrado.
—¡Netzi! —exclamó Hodgins, con los ojos ligeramente vidriosos.
—Tranquila. Estamos aquí contigo. Sea lo que sea que venga, no nos importa. Siempre estaremos de tu lado. Llevaremos tu carga como si fuera nuestra —susurró Zack, aferrándola.
—Eso es lo que te prometimos aquel día —añadió Hodgins—. Y no hemos olvidado.
—No tienes que cargar con todo sola, Netzi. Somos familia —dijo Zack, con una ternura sincera.
Las palabras la envolvieron como una manta cálida. Quiso resistirse, quiso fingir que aún podía con todo. Pero el peso era demasiado. Cerró los ojos y dejó que una lágrima cayera libre.
—Me siento débil... y patética. Saber que esto todavía me afecta... después de tanto. Ustedes ya saben. Lo que fue —susurró.
—Hey, tranquila —dijo Hodgins—. Sentirte mal no te hace débil. Te hace humana. Eres la más fuerte de todos nosotros. Solo que a veces... incluso los fuertes necesitan caer un momento. Nosotros te sostenemos.
Zack la apretó con más fuerza, como si con eso pudiera evitar que el mundo la rompiera otra vez.
—Esto no te define —agregó—. Tú sobreviviste. Y eso... eso vale más que cualquier acusación, filtración o juicio.
Netzi respiró profundo, abrazando a ambos. No con resignación, sino con gratitud. Porque por primera vez en mucho tiempo, se permitió no ser la doctora brillante, la experta forense, la testigo clave. Solo fue Netzi. Una mujer herida, sostenida por sus mejores amigos.
Y eso era suficiente.
A unos metros de distancia, en el extremo opuesto de la azotea, tres siluetas observaban en silencio.
Morgan apoyaba los antebrazos en la barandilla, sin quitarles la vista de encima. Reid tenía los labios apretados, los ojos un poco más tristes que de costumbre. Hotch, con su típica postura firme, no decía una palabra, pero la tensión en su mandíbula lo delataba.
—¿Creen que... eso es todo? —murmuró Reid finalmente—. ¿Que solo son amigos?
—No sé, niño genio —contestó Morgan con un suspiro—. Pero si eso fuera "solo amistad", entonces yo he estado entendiendo mal las relaciones toda mi vida.
—Zack nunca había abrazado a nadie así —añadió Reid, pensativo—. Y Hodgins... él parecía completamente roto. Como si sintiera cada emoción de ella en carne viva.
Hotch no dijo nada al principio. Observaba. Analizaba. Pero no como jefe. Esta vez, como hombre.
—No es que no se lo merezcan —dijo al fin, en voz baja—. Ellos han estado con ella desde el principio.
Compartieron algo que nosotros nunca podremos entender del todo.
Morgan lo miró de reojo.
—¿Y eso no te revienta un poco?
Hotch lo pensó. Solo un segundo. Luego respondió, sin mirarlos.
—No me revienta... pero sí me recuerda que llegamos tarde.
Reid desvió la mirada, sintiendo ese puñal de verdad. Porque era eso. Ellos tres habían llegado cuando Netzi ya estaba hecha pedazos. Zack y Hodgins... la habían ayudado a reconstruirse.
—A veces creo que la entiendo —dijo Reid—. Y otras veces, siento que está en un mundo al que nunca voy a tener acceso.
—A veces —añadió Morgan, con los ojos fijos en la escena frente a ellos—, me dan ganas de arrancársela a los dos. Pero luego la veo reír con ellos, y me doy cuenta de que no podría soportar romperle eso. Lo que sea que tengan... la sostiene.
Hotch guardó silencio unos segundos más.
—Si algún día ella decide mirar hacia nosotros... más vale que estemos listos. No para pelear por ella. Sino para no fallarle.
Un silencio compartido cayó sobre ellos, pesado pero respetuoso.
Desde el otro extremo, Netzi se separaba lentamente de sus dos amigos, con una sonrisa húmeda pero genuina. Y los tres hombres supieron, en ese instante, que por mucho que quisieran ser su refugio... no eran su primer hogar.
Pero tal vez, solo tal vez, aún podían llegar a serlo.
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Antropología+FBI
FanfictionNetzi es un antropóloga forense que trabaja en el jeffersonia. Gracias a una broma que le hicieron a su jefe ella y sus amigos tienen que mudarse a Virginia como castigo. Sin embargo en esta trayectoria Netzi conoce a Aarón Hotchher, Derek Morgan y...
