Nuestra primera vez

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Llegamos al cuarto, no se porque me dió, por cerrar la puerta con pestillo, pero lo hice. Antes de sentarme en mi mesita, él se me adelantó y se sentó y me dijo que me sentará arriba de él y pues si lo hice, sin queja alguna. Estaba dando me caricias mientras, yo hacía las tareas y digamos que eso, me estaba desconcentrando un poco, pero no lo dije porque me gustaba ese sentimiento nuevo y que me había despertado.

Ya iba por la última tarea y digamos ya sentía un calor insoportable, en todo mi cuerpo y está algo agitada, al momento que termine hacer mis deberes, me gire y puse mis dos piernas abiertas y arriba de él.

Sol: ¿Qué me estás haciendo?
Tin Noel: ¿Yo?
Se está haciendo el bobo
Sol: si tú mismo, no te hagas el bobo
Tin Noel: ya verás.

Solo me quedé mirando lo como si él estuviera loco, pero al segundo entendí, me cargó y me llevó a la cama, me tiró en ella. Me estaba mirando con esos ojos llenos de deseos y de amor, que me enloquecieron en su momento. Se quitó, el cinturón y yo observaba cada paso que daba, después de quitarse el cinto, me mandó a ponerme de espalda y cuatro patas y lo hice.

Al segundo sentí como me estaba dando con el puto cinto y no entiendo cómo eso, me puede ser mojarme en los pantalones, como una bebé de tratará, al minuto no pude aguantar más y se me fue un gemido, bien alto como si eso me mantuviera con vida. No sé, que me está sucediendo la neta.

Después de los minutos él paró de darme y yo no perdí tiempo, me senté en la cama frente de él, le empezé bajar los pantalones y empeze a jugar con su miembro, no entiendo porque, pero quiero que se corra en mi boca y tragarme su semen, como si fuera agua, que sin el no puedo vivir. Ya al terminar de jugar con su verga en mis manos, me la metí en la boca y la empezé chuparla, como si se tratara de mi helado preferido, a los minutos se vino y sentí todo eso en mi boca, su sabor era raro, pero delicioso a la misma vez. Al segundo de a verme, tragado todo eso, me ví acostada en la cama boca arriba y sin ropa, con las piernas abiertas y él entre ellas, mirando me si yo fuera su oxígeno.

Subió a mi cara, me empezó a besar como si no hubiera un mañana, después empezó a bajar despacio por mi cuello, paro a mis dos tetas, se prendió a una de ellas mientras jugaba con la otra con su mano, cuando terminó con las dos me dejaba un leve mordisco en ellas. Empezó a bajar y me besó el ombligo después, bajo directamente a mi canal, me empezó a besar por los alrededores haciendo que me mojé más de lo que ya estoy, de repente lo siento besando me el clítoris y haciendo gemir de puros placeres, después me mete su lengua y la saca con una velocidad precisa y luego me muerde el clítoris, haciendo que tenga mi primer orgasmo.

Luego se colocó, y no me dejaba cerrar mis piernas, me pidió permiso para penetrarme y yo con la voz toda ronca y la respiración echa una mierda, le dije que si y que no perdiera más el tiempo.

Él me miraba a los ojos y no dejaba de verme y yo a él tampoco, ya me sentía preparada y el señorito se tomaba su tiempo la neta y eso me gusta y a la vez me desespera. Al minuto ya sentía su punta en mi entrada y él solo me besaba con delicadeza y de un cerrar y abrir los ojos ya lo tenía adentró de mí.

Él no se movió hasta que ya me había acostumbrado a su largo y gordo, digamos que no es tan chiquito, todo lo contrario la verdad. A los segundos, nos empezamos a mover y al pasar el tiempo, me estaba volviendo más loca y gritaba o gemia ya ni se que hacía la verdad, a él solo le salió algunos gemidos de vez en cuando que me exitaba, a los minutos nos venimos los dos y al mismo tiempo decíamos nuestros nombres, con la respiración echa una mierda.

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