cuatro

175 26 7
                                        


La rizada te miraba con las manos entrelazadas frente a su pecho, esperando con nervios tu reacción. Mirabas a la nada, intentando procesar la información que Liana había soltado sobre tí como un cubetazo de agua fría.

"Dí algo, por favor." Rogó, mirándote con una mueca.

"Estoy pensando."

"¿Pensando en qué?"

"En si atropellarte con mi auto, o con el tuyo."

"¡__________!" gritó ella, echando la cabeza hacia atrás.

"No puedo creer que vayas a salir con él." Dijiste poniéndote de pie y caminando hacia la cocina, sirviendo una rebanada de pastel de chocolate en un plato de cartón; Liana odiaba lavar trastes. "¡Es mayor que tú! Y además...lo conociste en un bar."

"¿Y no conociste a nadie en el bar, huh?" dijo mirándote con brazos cruzados, reaccionando a tu tono juzgón. Suspiraste, arrepentida de la forma en la que dijiste las cosas.

"Lia, no..."

"No, no. Quiero escucharlo. Quiero escuchar por qué está mal que yo conozca a alguien en un bar, pero tú no."

"No me refería a eso..."

"No tienes que referirte a algo para darlo a entender así." Dijo ella, mirándome fijamente. "Siento mucho que el rubio sea más viejo de lo que pensabas y que no le gusten las niñas, ¡ah! Y que sea tu profesor. Pero eso no debería impedir que yo sea feliz." Liana se dio la vuelta y se dejó caer en el sofá, encendiendo la enorme pantalla frente a ella.

Suspiraste, caminando lentamente hacia ella, recargaste tu mentón en su hombro, mirando la TV un par de segundos.

"Lo siento. Claro que mereces ser feliz." Dijiste con honestidad, "estoy amargada porque no funcionó." Confesaste. No era nada nuevo, Liana lo sabía, pero aún así, escucharlo salir de tus labios le daba más peso a la situación.

"Si no fuera nuestro profesor...estoy segura de que ya estaría detrás de tí." Dijo con una sonrisa, girándose hacia mí.

"Yo...no lo sé. El día del bar, antes de que supiera que soy su alumna, ni siquiera me pidió mi número, nada. Fui algo de una noche y ya, seguramente está casado."

Liana rió.

"Dudo mucho que lo esté...Toji ya lo hubiera mencionado." Dijo con cierta timidez. "¡Pero la esperanza es lo único que muere!

Miraste a Liana por un par de segundos, la calidez de tu mirada envolviéndola, volviendo rosadas sus mejillas, sabía lo que estabas a punto de preguntarle y sabía, también, que no había forma de escapar.

"¿Crees enamorarte de él?" preguntaste, mirándola con ternura.

Liana abrió los ojos ante la sorpresa. No un ¿estás enamorada de él?, si no ¿crees poder? La rizada reflexionó un par de segundos, ¿podría alguien como ella enamorarse de alguien como él?

"No lo veo imposible." Respondió después de un par de segundos. "Él es...diferente. Habrá que ver."

Sonreíste ante su respuesta.

"Más le vale. Si no, se las verá conmigo." Dijiste formando tus manos en dos pequeños, cero intimidantes puños. Liana rió, enolviendo su mano sobre la tuya y haciéndote bajar aquellas poderosas armas. Ambas rieron.

"Estoy muy feliz por tí." Dijiste con honestidad. "Perdón si mi amargura arruinó el momento."

"Hey! No, lo entiendo. Yo estaría igual, no, estaría peor." Aclaró, levantando el dedo índice. "¿Cuál será tu plan de acción?" preguntó ella.

lecciones de amor; nanami kentoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora