He tenido mi visión en el túnel como objetivo principal durante tanto tiempo, que olvidé que había un mundo completamente distinto en el exterior.
Hasta Wonjin.
El es todo lo que nunca esperé, y me encanta el hecho de que nunca puedo adivinar cada...
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Esquivo un lento golpe de Allen, sonriendo por lo fácil que se lo está tomando conmigo. Quiere que tenga algunas habilidades en caso de que las cosas se salgan de control. Entró y exigió que entrenemos para que pueda ver en qué necesito trabajar.
Es débil en su lado izquierdo, dejándose constantemente abierto al ataque. Su técnica es descuidada, estilo boxeo amateur como mucho. Probablemente se crió en una casa de militares donde el padre le enseñó algunas técnicas arcaicas y anticuadas.
En una pelea real, lo tendría inmovilizado y rogando por misericordia en menos de dos minutos.
Pero se supone que soy un chico normal. Como un exceso de calorías diariamente para estar un poco grueso, ocultando la habilidad.
Allen sonríe cuando le doy un débil y patético puñetazo a su izquierda. Él lo golpea fácilmente, y yo me muerdo la sonrisa que quiero revelar.
Me encantan los pequeños secretos. Hay un cierto subidón que se obtiene al engañar al mundo para que piense que eres el cordero en vez del lobo rabioso.
—Está bien. Entrenemos en la pared. El siempre asfixia a sus victimas hasta el borde de la inconsciencia. Te voy a mostrar cómo liberarte de un agarre y tú la vas a practicar.
Asiento, siguiéndolo mientras se limpia el sudor de su frente. Es bueno que no sea tan apto para hacer perfiles como Minhee. Se daría cuenta de que no estoy sudando, lo que significa que estoy en mejor forma física que él. No puedes fingir el sudor.
Se pone de pie contra la pared y me hace gestos.
—Manos en mi garganta.
Hago lo que se me ordena, superponiendo mis pulgares mientras formo un asimiento de asfixia con mis manos. Es una forma terriblemente ineficiente de asfixiar a alguien. Un poco de alambre hace el truco mucho mejor.
Me sonríe cuando aprieto mi mano y sus brazos se lanzan entre los míos, abriéndolos en un parpadeo. Me hace girar y yo lo dejo, luchando muy duro contra mis reflejos, mientras me golpea contra la pared. Sus manos rodean mi cuello, y arquea una ceja mientras me presiona lo suficientemente fuerte como para hacerme enojar.
—Haz lo que yo hice. ¿De acuerdo? —pregunta, sujetando un poco más apretado.
Finjo imitación, actuando como si estuviera luchando por reflejar sus movimientos anteriores, cuando escucho que la puerta se cierra y algo cae.
—¿Qué demonios? —La voz de Minhee me hace sonreír, pero cuando trato de moverme, Allwn me mantiene firme, agarrándome más fuerte del cuello.
—Necesita estar preparado —dice, Allen, apretando aún más.
Cuando la respiración se hace realmente difícil, mi mente apaga el pequeño fusible que retiene mis reflejos, y mi mano se dispara entre el estúpido hueco que ha dejado entre nuestros cuerpos.