Capitulo 24

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Mi cuerpo estaba cansado, y sudado. Terminé de correr cuándo cumpli la hora que me correspondía por la tarde. Al entrar a casa, bebiendo mi agua, vi qué Robbie estaba en la cocina, probablemente preparándose algo de comer.

Dejé mis zapatillas en su lugar, y caminé hasta la nevera a por más agua fresca. El me miró sin expresión alguna, no esperaba nada tampoco.
Esta semana ha estado muy callado -como las últimas- porque sabe que mi padre está enfermo y yo no estoy tan tranquila que digamos.

Aunque papá ha mejorado los últimos días. Eso subió un poco mi ánimo, y el hecho de que comienzo a grabar en dos semanas una película.

—¿Quieres comer pasta? —escucho su voz normal. Limpio mi sudor con una toalla pequeña y niego mirándolo.

—No, gracias. Hoy no quiero nada de harina— murmuré sincera. Voy todos los días al gimnasio a las cinco de la mañana para asegurarme que mi abdomen luzca de muerte en la pelicula, y los viernes no consumo harinas.
Si el tan sólo pasara algo de tiempo conmigo, lo sabría.

—¿Por qué? Es viernes y amas la pasta, Lizzie.

—Estoy cuidándome, Robbie. Es todo. Come tú... —respondí sin más. No dijo nada y aproveché para intentar conversar sobre algo más importante que la cena. —Necesito que hablemos.

Veo cómo gira sus ojos y su rostro cambia rápidamente. Se apoya en la isla de la cocina mirándome. Ya sé que no quiere hablar, pero debemos.

—Lizzie, no tengo...

—No me importa— dije tajante. Es mucho el enojo acumulado el que tengo. Me cansé de ser amable. —Vamos a hablar para solucionar las cosas o terminar de arruinarlas— aclaré seriamente. No dice nada, por lo que comienzo yo.

—Estoy realmente cansada de tu actitud, Robbie. Me siento agotada emocionalmente por tú maldito comportamiento. Entiendo que quieras salir, beber, divertirte, lo que sea, pero te aseguras de que sepa que lo haces porque estamos mal— digo.

Respire profundo antes de continuar.

—Mira, podemos hacerlo sencillo y decir las cosas qué hay qué decirnos... o complicarlo y sufrir el doble. ¿Qué quieres hacer? —consulto, ya que no decía nada.

Acomoda su cabello.

—Yo dije todo lo que debía. Me duele el hecho que no quieras tener hijos porque pensé que estábamos en la misma página, y formaríamos una familia. Quiero tener hijos... —expresa con tranquilidad. Y yo suspiro, dolida.

—Lo lamento, Robbie. Lo lamento en serio, pero ¿Que esperas qué haga? No es lo que quiero justo ahora...— le repetí, otra vez.

—¿Y qué es lo que quieres? ¿Acaso sabes lo que quieres, Lizzie? Cada vez estás más concentrada en ti misma qué en nosotros...

Abri mi boca sorprendida por sus palabras. ¿Cómo se atreve?

—Primero la fundación, te fuiste de casa dejándome solo por meses, y cuándo regresaste... ni siquiera pasabas tiempo conmigo. Estás todo el día con el computador trabajando, o sino grabando. Ah, y ni hablar del tiempo que pasas con Scarlett... se ha vuelto todo sobre ella, y...

Lo detuve Justo ahí. No pienso permitir que cuestione o me reclame sobre lo qué hago o no.

—¡Es mi trabajo! Robbie, yo amo lo que hago. Amo ayudar a las personas, sabes que por eso empecé la fundación, y nunca dejaré de actuar... te lo aclaré antes de casarnos— le recuerdo frunciendo mi ceño. De repente estaba muy enojada otra vez. Y quería golpearlo. —Yo no voy a dejar mi carrera de lado, no quiero hacerlo, no lo haré por ti ni por nadie... Y tú lo sabías antes de elegirme cómo esposa.

No Body, No Crime - ScarzzieHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora