Capitulo 28

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Probamos salmón a la hora de almorzar. Exquisito, pero no tanto como los langostinos asados que nos sirvieron. Papá pidió cangrejo también, y Lizzie no podía evitar las muecas raras por el cangrejo, la verdad lucia feo, pero estaba rico, según mi padre.

—Señorita Scarlett, el bote está listo, cuando quiera...—me avisó Josh con una sonrisa. Asentí rápidamente.

—Gracias.

—¿Bote? ¿Para qué? ¿Saldremos? —cuestionó Lizzie.

Miré a mi padre, esperando que comprendiera mi mirada.

—¿Irás con nosotras, papá?

—No, hija. A mi todavía me falta probar el postre, y otras cosas. Vayan sin mí—respondió con media sonrisa. Asentí, tranquila.

Miro a Lizzie limpiar su boca con la servilleta y beber de su coctel.

—¿Estas lista? Vamos—murmuré. Se levantó al igual que yo, nos despedimos de mi padre y salimos del precioso comedor.

—¿A dónde vamos?

—Ya lo verás, tranquila. ¿Traes todo? ¿Tu celular? —consulto. Me dice que sí, y finalmente nos dirigimos al puerto para subir al bote. Este era diferente, más grande y cómodo.

El capitán o marinero, no los diferencio bien, se presentó saludándonos, y también Stella, la mujer que conoce todo este lugar por completo. Nuestra guía, si se puede decir.

Embarcamos, y me ubiqué a la par de Lizzie, que miraba todo a nuestro alrededor conforme avanzábamos por el océano. Su cabello flameaba cual bandera, precioso.

—Mira, sería increíble subir aquella montaña—señala una muy alta. Wow, eso es demasiado.

—Si, imagina la vista, aunque es muy peligroso.

—Estamos en medio de... la nada, Scar. ¿No se te hace todo muy peligroso? —dice con mucha razón.

—Peligroso, pero increíble, ¿o no? —refuto con una sonrisa, y me deja ver la suya.

Ver el brillo verdoso de sus ojos frente a mí me recordó a una noche en particular. Cuando ella me confesó que no quería tener hijos con su esposo mientras fumaba, y el abrazo tan calentito que nos dimos bajo la luna. Los lloriqueos de Cosmo porque no quería que ella se fuera. Las ganas de Rose de volver a estar con la familia de Lizzie. Recordé mi llanto de esa madrugada, mi insomnio, el té que bebí para intentar calmarme. No sabía por qué lloraba, solo conocía la sensación de vacío que sentí el domingo cuando Lizzie regresó a Los Ángeles.

Todo me... golpeó como una fuerte turbulencia en mi cerebro.

No. No.

Ahora lo sé.

Yo... yo... no puedo decirlo. Ni siquiera pensarlo. Nessa tenía razón.

Estoy en problemas. Muchos problemas. Yo sola me estoy complicando la vida, mi matrimonio, mi trabajo, mis... hijos. Estoy arriesgando todo por un simple sentimiento. ¿No es así?

Como pude tardar tanto en darme cuenta.

Oh, que tonta, tonta has sido, Scarlett.

—Disculpa, ¿Qué bebidas hay? —consulté rápidamente al muchacho. Me contestó con una sonrisa varias opciones. —Whisky, ¿me sirve un whisky, por favor? —pedí casi desesperada. Necesitaba pasar el dolor de mi garganta con algo.

Me alejé un poco para beber el vaso y reflexionar sin que Lizzie me viera directamente. ¿Qué haría si se diera cuenta de que yo...? ¿Yo...? Eso. Se enojaría demasiado conmigo, o dejaría de ser mi amiga.

No Body, No Crime - ScarzzieHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora