Cap.81

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-¿porque me miras tan fijamente?

-sigo sin creerme que vamos a ser madres-susurré dejando besos por su cara

-vamos a ser las mejores

-¿y si no estoy preparada?

-sabía que preguntarías eso-mi esposa se sentó encima mío, agarrándome la cara-nadie nos enseña a cómo cuidar a un bebé, ni a cómo ser padres, cada niño es diferente pero estoy segura que sabrás hacerlo mi vida, sino, nunca hubiera decidido sorprenderte

-pero...

-¿confías en mí?

-si, ciegamente

-pues ya está, cuando nazca-posó mis manos en su vientre-verás que todas tus dudas se van a ir, ahora vamos, que tengo hambre

-¿qué quieres que te haga? Tienes que descansar, tú no te muevas de acá

-estoy embarazada, no discapacitada-me miro mal

-está bien, está bien, pero te ayudo, ¿qué quieres desayunar?

-algo sencillo, que también hay que hacérselo a nuestros padres

-me olvide que estaban aquí-reímos y fuimos a preparar el desayuno para todos

Mis padres y seguros se quedaron durante unos días en casa y luego partieron hacia sus respectivos hogares, no sin antes darnos unas charlas de padres que no preste atención

El primer mes fue tranquilo, descontando las náuseas, hacíamos lo de siempre, follabamos como siempre o incluso más y sus antojos no eran del otro mundo

El segundo fue más complejo, tenía que seguir grabando y violeta trabajando en música, por lo que no podía estar con ella todo lo que me gustaría, su tripa no era grande, pero se notaba que había algo ahí

-mi amor, son las tres de la mañana

-pero me apetece wawacate con miel y sushi con miel

-no hay miel bebé, kiki se la comió ayer y que asco el sushi con miel-susurre lo último, no iba a correr el riesgo de que me mandara al sofá ahora que está susceptible

-puta guiri-se cruzó de brazos dándome la espalda

-mi vida

-no quiero hablar-suspiré colocándome una sudadera, un pantalón y unos zapatos-¿a dónde vas?

-a comprar miel y sushi

-pero no quiero que te vayas

-será rápido mi cielo, te lo prometo

camine en la oscura noche hasta la tiendita de confianza, donde Maribel, la dependienta y jefa de casi 70 años, veía su telenovela 

-¡valeria! cuanto tiempo hija mía, ¿qué te trae por aquí?

-mi esposa

-violetita, ¿cómo está ella?

-bueno, está un poco susceptible con el embarazo

-¡enhorabuena hijita! ¿de cuanto está?

-2 meses

-oh, ya veo, antojos-asentí-muy normal en este periodo, dime, ¿qué te pongo?

-un aguacate, miel y una bandeja de sushi

-claro hijita, aquí tienes, cuídense mucho y salúdame a violetita

-claro mari

-toma, llévale helado, mi tiendita no tiene mucho, pero seguro un helado le viene bien

-muchas gracias, y tu tiendita no tiene nada que envidiarle a las demás, es la mejor del mundo-pagué la comida y marche, no sin antes dejarle un poco más de dinero bajo los periódicos que no había vendido hoy-¡estoy en casa!

Tiempo al tiempoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora