cap. 83

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El día en el set había sido largo, agotador, y yo solo quería llegar a casa, poner los pies en alto y que Violeta me contara cómo había pasado su tarde, estábamos grabando una escena particularmente intensa cuando mi teléfono vibró en el bolsillo, lo ignoré al principio, enfocada en mi papel, pero entonces volvió a vibrar, y otra vez.

Algo no estaba bien

El director pidió un breve descanso, y aproveché para revisar la pantalla

Violeta

Mi corazón dio un vuelco

Me alejé del bullicio del set y respondí de inmediato

-¿Amor? ¿Todo bien?

Al otro lado de la línea solo hubo un silencio cargado, una especie de jadeo contenido, luego, su voz:

-Val... rompí aguas.

El mundo se detuvo.

Las palabras hicieron cortocircuito en mi cerebro. Sabía lo que significaban, pero mi mente decidió no procesarlo correctamente

¿Qué? ¿¡Ahora!?

-No, dentro de tres semanas, pero decidí ensayar antes. ¡¡¡SÍ, AHORA!!!

Sentí un golpe en el pecho, como si me hubieran lanzado una pesa de gimnasio.

-Voy para allá, no te muevas, bueno, muévete si es necesario, pero no demasiado. ¡Dios! ¡Ok! ¡Voy ya! ¡solo no te vayas de casa!

-¿¡como mierda me voy a ir!?

-verda

Colgué de golpe y giré sobre mis talones

-¡Corte, corte!

-¿Otra vez?-protestó el director-¡Valeria, por el amor de Dios!

-¡Mi esposa está de parto! ¡ME VOY!

El set entero se quedó en silencio

-¿QUÉ?

-¡Que mi esposa está de parto, adiós!

Salí disparada como si alguien hubiera gritado "fuego" en el estudio, mis compañeros me miraron con incredulidad, los asistentes de producción se quedaron congelados, y el director solo pudo levantar los brazos al cielo en señal de rendición.

-¡¿Pero qué hay de la escena final?!

-¡Que se la inventen, que usen IA, que pongan un maniquí! ¡ME DA IGUAL!

Me lancé al estacionamiento y abrí la puerta del auto con torpeza, en mi pánico absoluto, mi cerebro decidió olvidar cómo funcionaba un auto

.Llave... encendido... pedal... ¿¡POR QUÉ HAY TANTOS BOTONES EN ESTE MALDITO COCHE!?

Respiré hondo. "Concéntrate, Valeria, tu esposa te necesita."

Giré la llave, el motor rugió, y salí disparada como un meteoro descontrolado

pero la vida nunca te sonríe en estas situaciones

El tráfico decidió ser mi enemigo mortal

Semáforos en rojo

Gente cruzando con calma absoluta, como si el destino de mi familia no estuviera en juego

Un repartidor en bicicleta moviéndose a la velocidad de un perezoso deprimido

Una señora que caminaba más lento que una tortuga embarazada

-¡MUÉVANSE, MALDITA SEA! ¡VOY A SER MADRE!

Obviamente, nadie escuchó mi grito de desesperación desde el auto

Cuando por fin llegué a casa, corrí hacia la puerta y la abrí con tanta fuerza que casi me estrello contra la pared

Violeta estaba en la sala, respirando entrecortada, con las manos sobre su abultado vientre y una mirada que era mitad dolor, mitad "voy a asesinarte por tardar tanto."

-¡Por fin!-exclamó, entre jadeos-¿Dónde estabas? ¿En otro continente?

-¡Estaba en el set! ¡No es mi culpa que tu hijo decidiera nacer justo HOY!

-¡Es TU hijo también, idiota!

-Cierto, perdón

Corrí a buscar la bolsa del hospital, tropecé con la alfombra, casi me estrello contra la mesa de café y volví con la respiración agitada

-Ok, lista. Vamos, recuerda, inhala...exhala...inhala...exhala

-Si me dices otra vez que inhale y exhale como si esto fuera una clase de yoga, te juro que me lo saco aquí mismo y te lo lanzo en la cara

-si mi amor

La ayudé a subir al auto mientras ella se agarraba del asiento con cada contracción

-¡Ay, ay, ay, Dios!

-¡Aguanta, mi amor, ya casi llegamos!

-Si este bebé no nace pronto, lo voy a bautizar como "Dolor"

-No suena muy lindo para el acta de nacimiento.

-¡NO ME IMPORTA LO LINDO, ME DUELE!

conecté el móvil al auto y llame a mi suegra

-¡Suegra, su hija está pariendo!

-¡¿QUÉ?!

-¡Nos vemos en el hospital!

Corté y llamé a mi mamá

-¡Mamá, voy a ser madre en cualquier momento!

-¡Valeria, maneja con cuidado!

-¡No prometo nada!

ahora a mi hermano

-¡subnormal de turno! ¡violeta se abrió de piernas pero para darme a mi hijo! ¡avisa a los demás!

Cuando llegamos al hospital, prácticamente nos lanzamos hacia la recepción

-¡Mi esposa está en labor de parto!

Las enfermeras, en su infinita calma de quienes han visto esto mil veces, nos llevaron a una habitación mientras yo intentaba recuperar el aliento

Los minutos se convirtieron en horas, el tiempo dejó de tener sentido

Yo estaba al lado de Violeta, con la mano atrapada en su agarre de hierro, intentando no desmayarme mientras ella me fulminaba con la mirada entre contracciones

-No puedo más, Val...

-¡Sí puedes, amor! ¡Eres increíble, eres una diosa!

-Si sobrevivo a esto, me compras TODOS los helados del mundo

-¡Te compraré una maldita fábrica de helados!

El doctor pidió el último esfuerzo

Violeta apretó los dientes y, con un grito que seguramente resonó en tres edificios a la redonda, nuestro hijo llegó al mundo

Un llanto rompió el aire

El tiempo se detuvo

Vi su carita arrugada, escuché su llanto fuerte y claro, y sentí cómo mi corazón se derretía en un charco de amor absoluto

Los médicos lo limpiaron y lo colocaron sobre el pecho de Violeta, ella, agotada y sudorosa, lo miró con una ternura infinita

-Hola, mi amor...-susurró, con lágrimas en los ojos

Yo me incliné sobre ellos, con la voz temblorosa, besando su frente y acariciando la cabecita de nuestro hijo

-Lo lograste...

-lo logramos...juntas-mire a mi esposa y me fundí con ella en un beso que daba inicio a nuestra nueva etapa de vida

Tiempo al tiempoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora