10. lo prometo.

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La tarde había caído sobre Konoha con lentitud, bañando cada calle y rincón del pueblo en tonos cálidos y dorados. Las luces comenzaban a encenderse y el aire traía consigo un aroma a comida recién hecha, recordándole a [T/N] que era hora de volver a casa. Sus pasos eran tranquilos, pero su mente todavía seguía atrapada en los eventos del día. Las palabras de Ino sobre Sakura aún resonaban en su cabeza como un eco molesto, pero decidió apartarlas cuando divisó su hogar a lo lejos.

Al abrir la puerta, fue recibida de inmediato por un pequeño tornado llamado Konohamaru.

—¡Nee-chan! ¡Llegaste! —exclamó el niño con su energía habitual, abrazándola por la cintura tan fuerte que casi pierde el equilibrio—. ¡Te estuve esperando!

—¡Konohamaru! ¡Cuidado! —rió [T/N], sosteniéndolo suavemente por los hombros mientras lo miraba—. Me vas a tirar.

—¡Es tu culpa por llegar tan tarde! —dijo él, inflando las mejillas con un aire adorablemente infantil.

—¿Llegar tarde? Apenas es hora de cenar.

—Lo dice porque me ha estado molestando para que cocine algo rico desde hace horas —respondió Asuma desde el comedor, apareciendo con su típico cigarrillo en la boca y una sonrisa relajada en el rostro—. Tu hermano tiene el estómago de un Akimichi.

—¡No es cierto! —protestó Konohamaru—. Solo estaba... aprovechando que eras el cocinero hoy.

[T/N] rió de nuevo al ver cómo el pequeño intentaba justificar su gula. Dejó sus cosas en la entrada, se quitó las sandalias y caminó hacia el comedor donde Asuma ya había preparado la cena. El aroma a pescado asado y arroz inundaba la pequeña casa, haciendo que sintiera más hambre de lo que había pensado.

—¿Esto lo hiciste tú, tío? —preguntó [T/N] con las cejas levantadas mientras se sentaba junto a Konohamaru.

—Sí, a veces me sorprendo a mí mismo —respondió Asuma con orgullo, apagando su cigarrillo en un cenicero antes de servirse una porción—. No quiero que pienses que solo soy bueno enseñando a dar golpes.

—Podrías sorprendernos más seguido —dijo [T/N] con una sonrisa divertida mientras comenzaba a comer—. Así no siempre me tocaría cocinar a mí.

La cena fue amena. Konohamaru no paraba de hablar, relatando con exageración cada pequeña hazaña que había hecho ese día con sus amigos Udon y Moegi. Sus historias iban desde intentar perfeccionar su "Jutsu Sexy" hasta querer desafiar a Naruto a una competencia de ramen, lo cual hizo que Asuma soltara una carcajada.

—Pequeño tornado, ¿quién te dijo que el "Jutsu Sexy" era algo para usar en serio? —preguntó Asuma, rascándose la barba con fingida seriedad.

—¡Naruto-niichan me enseñó que funciona en los oponentes más distraídos!

—No en los buenos oponentes —señaló [T/N], mirándolo con cariño—. Mejor pídele a Naruto que te enseñe algo menos vergonzoso.

—¡Nee-chan, tú no entiendes! Es una técnica legendaria —insistió el pequeño, logrando que Asuma soltara otra risa.

[T/N] observaba a su tío mientras reía. La calidez en su voz, esa manera tan única de demostrar su cariño sin necesidad de grandes palabras, siempre lograba calmarla. Su tío había sido como un padre para ellos desde que sus padres murieron; había llenado el vacío con paciencia y amor. Momentos así eran invaluables para ella.

Sin embargo, la voz de Asuma se tornó un poco más seria mientras limpiaba sus palillos con calma.

—[T/N], mañana salimos en una misión con el equipo 10, todos, sin excepción; ya les avisé a los demás—murmuró con voz calmada—. Tal vez nos tome una semana, así que quiero asegurarme de que todo quede en orden antes de irnos.

𝐅𝐀𝐓𝐔𝐌 ; 𝐔𝐂𝐇𝐈𝐇𝐀 𝐒𝐀𝐒𝐔𝐊𝐄Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora