14. continúa con el legado.

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El aire estaba cargado de una tranquilidad solemne mientras [T/N] avanzaba hacia la oficina de Tsunade. La luz del amanecer pintaba el cielo con colores cálidos, pero en su corazón todo parecía gris. Desde la muerte de Asuma, las piezas del equipo diez habían intentado mantenerse unidas, pero el vacío era evidente. Ahora, debía asumir el rol de líder. Sin embargo, la responsabilidad de convertirse en jōnin pesaba más que cualquier armadura que hubiera llevado en combate.

—Esto es por ti, tío... y por Konohamaru —murmuró, sus manos cerrándose en puños mientras ascendía las escaleras del edificio.

Al entrar en la oficina, se encontró con Tsunade, quien estaba acompañada por Kakashi, Kurenai y Maito Gai. La expresión de Tsunade era seria, pero su mirada transmitía comprensión.

—[T/N], gracias por venir —empezó la Hokage, entrelazando los dedos sobre su escritorio. Su tono era grave, pero contenía un calor que pocas veces mostraba—. Sabemos lo difícil que han sido estos últimos meses para ti y el equipo diez. Perder a Asuma no solo fue una pérdida para el equipo, sino para toda la aldea. Sin embargo, sé que él creía en ti, más de lo que tú misma pareces creer ahora.

[T/N] sintió un nudo formarse en su garganta. Las palabras de Tsunade tocaron una herida que aún no había cerrado del todo. Antes de que pudiera responder, Kurenai dio un paso adelante.

—Asuma siempre hablaba de ti, [T/N] —dijo, su voz temblando ligeramente al mencionar el nombre de su amigo caído—. Solía decir que tenías el potencial de ser alguien increíble, alguien que inspirara a los demás como él lo hacía. Cuando hablaba de ti, sus ojos se llenaban de orgullo, como si fueras su propio hermano o hija. Y estoy aquí para decirte que él tenía razón. Puedes hacerlo.

Los ojos de [T/N] comenzaron a llenarse de lágrimas. No quería llorar frente a ellos, pero las palabras de Kurenai desbordaban algo que había mantenido reprimido.

—Él veía algo en ti, algo que quizá tú misma no has descubierto aún —continuó Kurenai, dando un paso más cerca. Su mirada era suave, pero firme—. Así que no tienes que hacerlo sola. Kakashi, Gai y yo estamos aquí para ayudarte, para que ese potencial brille, porque sabemos que Asuma lo haría si pudiera estar aquí ahora mismo.

[T/N] apretó los labios, tratando de mantener la compostura, pero la mención de Asuma era como un golpe directo a su corazón. Entonces, Kakashi habló, con su voz calmada y familiar que siempre parecía llevar algo de consuelo.

—Asuma era mi amigo —dijo Kakashi, mirando hacia el horizonte como si buscara palabras que pudieran expresar lo que sentía—. Siempre admiré la forma en que conectaba con la gente, especialmente con su equipo. No solo los entrenaba, sino que realmente los entendía. Él creía en que cada uno de ustedes podía llegar a ser mucho más de lo que imaginaban, y eso incluye a ti, [T/N].

Hizo una pausa, y luego agregó:—Él tenía una frase que solía repetir: "El líder no es quien siempre tiene la respuesta, sino quien nunca abandona a su equipo". Y tú, [T/N], ya has demostrado eso muchas veces. No necesitas ser perfecta. Solo necesitas ser tú misma, y eso será suficiente.

Las lágrimas comenzaron a deslizarse por las mejillas de [T/N]. Trató de limpiarlas rápidamente, pero no podía detener el torrente de emociones. Maito Gai, siempre enérgico, pero con un toque de sensibilidad que a veces pasaba desapercibido, se acercó con su sonrisa característica.

—¡Asuma tenía el espíritu de un verdadero ninja, y tú llevas ese mismo fuego en tu corazón, [T/N]! —dijo, con su habitual entusiasmo. Sin embargo, había un tinte de solemnidad en su voz que no era común en él—. No necesitas demostrarle nada a nadie más que a ti misma. ¡Estamos aquí para asegurarnos de que triunfes, porque la juventud y el legado de Asuma viven en ti y en el equipo 10!

𝐅𝐀𝐓𝐔𝐌 ; 𝐔𝐂𝐇𝐈𝐇𝐀 𝐒𝐀𝐒𝐔𝐊𝐄Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora