23. destino.

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La habitación estaba bañada por la luz tenue del atardecer, los últimos rayos filtrándose por la ventana mientras Sasuke se ajustaba la corbata con manos firmes, aunque el leve temblor en sus dedos traicionaba su nerviosismo. El reflejo en el espejo mostraba a un hombre cambiado, marcado por la guerra pero decidido a construir un nuevo camino.

Resopló con frustración, intentando controlar ese torbellino de emociones internas. Justo en ese instante, la puerta se abrió y entraron Naruto, Sai y Shikamaru, todos vestidos con smokings impecables, reflejo de la solemnidad del momento que se avecinaba.

—Vamos, Sasuke, no te pongas así —dijo Naruto, su voz vibrante y llena de energía—. Hoy es un nuevo comienzo. Lo tienes todo para ser feliz, y no estás solo. Todos estamos contigo.

Sai, con su usual expresión inexpresiva, agregó a su manera:

—Solo recuerda: si te pones demasiado nervioso, imagina que estás en una misión y que la 'misión' es impresionar a [T/N]. Eso siempre ayuda a concentrarse.

Sasuke esbozó una sonrisa fugaz, agradeciendo ese intento torpe pero sincero de su amigo.

Shikamaru entró con paso calmado, pero sus ojos ocultaban una mezcla de nostalgia y tristeza que nadie más parecía notar.

—No es fácil, Sasuke —dijo con su voz pausada y profunda—. Pasar de ser el ninja más rebelde y solitario a alguien que quiere entregarlo todo por otro... Pero eres fuerte, y esta vez estás haciendo lo correcto. Lo importante no es lo que perdimos, sino lo que decidimos construir ahora.

Luego, mirando por un instante al suelo, murmuró para sí mismo, casi sin querer ser escuchado:

—Me hubiera gustado ser yo... pero será mejor que te cuides bien, amigo.

Sasuke asintió lentamente, sintiendo el peso y el cariño detrás de esas palabras. Por un momento, todos guardaron silencio, cada uno sumergido en sus propios pensamientos sobre lo que habían vivido, lo que habían perdido, y lo que aún podían salvar.

Naruto rompió el silencio con un golpe suave en el hombro de Sasuke.

—¡Vamos! El futuro nos espera, y yo quiero verte feliz de verdad.

Sasuke terminó de ajustar su camisa, respiró hondo y, con la mirada fija en el espejo, se dijo a sí mismo:

—Por fin, voy a empezar a vivir de verdad... junto a ella.

El gran salón de la aldea estaba decorado con flores blancas y lilas, pétalos que caían suavemente como una lluvia silenciosa desde el techo alto. Las paredes reflejaban la calidez del sol que entraba a raudales por los ventanales, y el aire estaba cargado de una mezcla de nerviosismo, esperanza y amor.

Sasuke esperó junto al altar, con el rostro sereno pero lleno de una intensidad silenciosa. Sus ojos, profundos y oscuros, buscaban entre la multitud esa figura que era el centro de su mundo: [T/N].

Ella apareció en el pasillo, radiante en un vestido sencillo pero elegante, con la luz dorada de la tarde bañándola como si fuera la misma encarnación de la esperanza y la paz que tanto habían anhelado. Sus ojos se encontraron y en ese instante todo el ruido desapareció; sólo quedaron ellos dos y un mundo nuevo por descubrir.

A su lado, caminando con una mezcla de orgullo y emoción, estaba Konohamaru. Era evidente el orgullo en su pecho al llevar a su hermana al altar, como un guardián silencioso que siempre la protegería.

—No podía dejar que otro lo hiciera —murmuró Konohamaru con una sonrisa contenida, mientras sujetaba suavemente la mano de [T/N].

Las damas de honor avanzaron tras ella, formando un cortejo delicado y lleno de gracia. Hinata, con su habitual timidez, pero con ojos brillantes de felicidad, le lanzó una sonrisa cálida. Ino caminaba con una seguridad natural, recordando todas las batallas y momentos compartidos, mientras Sakura irradiaba una mezcla de felicidad y emoción, junto a un leve brillo de tristeza; deseando en el fondo de todo su ser, haber sido ella la novia.

𝐅𝐀𝐓𝐔𝐌 ; 𝐔𝐂𝐇𝐈𝐇𝐀 𝐒𝐀𝐒𝐔𝐊𝐄Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora