Casi me quedo sin aire.
En un jadeo casi escasean los latidos.
Sus dedos vacilando despreocupadamente y con singular alegría entre los tuyos.
Casi me quedo sin pasos cuando vi su mirada colgada de tu sonrisa.
Casi se me nubla el futuro...
Pero, no...
Porque el semáforo estaba a nada de terminar su cuenta regresiva, y el segundero me recordaba que mi destino se encontraba cerca. Así fue que empaqué mis lágrimas de regreso a su sitio, ya que mis pies no habían perdido el piso, y mis penas no las quería dejar regadas en cualquier sitio.
Qué escena tan obscena hubiera ocurrido: yo desmoronada entre los pasos de transeúntes quienes no se toman un segundo para ver por dónde van tan apresurados.
Aunque nada de eso habría yo visto, nada hubiera ocurrido, no hubiera centelleado la posibilidad si hubiera salido de mi casa diez minutos antes.
Si no hubiera despertado tan tarde.
Si el día anterior hubiera ido a dormir más temprano.
Ahora que lo pienso...
Nada habría ocurrido si en el pasado hubiera elegido estudiar lo que mi papá me aconsejaba.
O si cierta persona hubiera tenido la delicadeza y la decencia de no quebrar mi corazón con tal desconsideración.
O si yo no hubiera pedido a mi mamá el cambio de horario matutino a vespertino en la primaria.
O si tan solo no hubiera ido a otro parque a jugar.
O si el día de mi nacimiento hubiera ocurrido el mes que debía ser y no me hubiera adelantado.
O si mis abuelos no se hubieran conocido.
O si los dinosaurios no se hubieran extinguido.
O si el Big Bang no hubiera ocurrido.
Pero, no...
Ahora estoy aquí, escribiendo apresuradamente sobre cómo casi se me escasea el aliento y casi me quedo sin latidos. Y de cómo engullí cada lágrima desde dentro para que nadie (él, en especial, que no dejaba de voltear luego de notarme al mismo tiempo que yo) se diera cuenta de lo ridícula que me sentía.
Todo en cuestión de segundos porque, como si fuera poco, la vida va con tal premura que no me permite más de cuarenta segundos para recobrar correctamente el aliento.
Así, que solo tengo un breve momento para tomar una bocanada de aire y decir:
Ya pasará, siempre pasa, ¿No?
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La huella que dejas
PoetryTodas las historias dejan huella. Gracias, por estar aquí.✨
