Dosificar el adiós

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Este adiós está hecho de alcohol para curar heridas, pétalos de rosa, gotas de lluvia, un rayo de sol, primavera en una mirada y lágrimas secas.

Este adiós lo he embotellado y guardado en la caja fuerte de mi corazón.

Este adiós lo he estado dosificando desde hace un par de años, una gota cada fin de semana para calmar el dolor.
Este adiós casi se acaba, aunque no conozco la fecha exacta. A veces, cuando no duele, olvidó que ahí sigue. Luego, de la nada, el recuerdo revive, se retuerce y me caza, me araña y la herida es sensible a todo, de nuevo.

Este adiós es apenas un residuo.
Este adiós que no me gusta.
Este adiós eterno es una locura.
Este adiós al que le busco excusa.
Este adiós inevitablemente cederá ante aquello que no retorna.

La huella que dejasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora