El corazón se me deslizó desde mi pasivo, cálido y esperanzado pecho, botando entre mis costillas, girando velozmente en mi vientre.
Bombeaba aún la esperanza de sus primeras palabras.
Chocó rodilla contra rodilla, dejándolas frágiles y temblorosas.
Cayó golpeando contra el pavimento entre mis pies.
Dolió y solo fue culpa mía por tenerlo colgando en un delgado hilo de seda que tomé de las palabras extrañas de un extraño conocido.
ESTÁS LEYENDO
La huella que dejas
PoesíaTodas las historias dejan huella. Gracias, por estar aquí.✨
