Mal momento

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Los malos momentos no avisan que vendrán de visita, solamente irrumpen en tu hogar. Y por más que busques esconderte en un alegre recuerdo, más temprano que tarde tendrás que salir del escondite, hacer frente con todo que las manos te tiemblen de impotencia.

Aunque lavé mi rostro con lágrimas y no fue bonito, también deseé que mis antecesores desde el más allá fueran y le jalaran los pies. Al menos así podría dormir un poco.  Ya llegaría el mañana y vería cómo sostener el día, o el día ya vería cómo sostenerme.

La huella que dejasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora