Ya no me confunde tu mirada llena de centelleante doble intención. Además, suele oscilar entre una, dos o tres. Soy bastante astuta para no darme cuenta de lo que crees que tu alrededor no ve.
Y no, no hubo una mística razón por la que ese día aparecí a la mitad de algo que explicabas sobre el presente que es perfecto… ¿Qué tenía de perfecto? De nuevo, como siempre, en serio que no llegué a buena hora.
Otra sonrisa embaucadora; no sé qué le encontré de tranquilizadora.
No eres un milagro que arribó, encomendado a que volviera a hacerme creer en el amor como algo sagrado.
Lárgate, ya no te considero como algo necesario.
Perdón si no miento por convivir, solo que no espero que supongas que te sigo creyendo como algo esotérico. Aunque de verdad confiaba en que podías haber sido histórico, ya no siento que seas tan único.
Supongo que el amor verdadero no son estos opacos sentimientos diabólicos.
Vaya que amar nunca iba a ser un verbo que pudiera conjugar con tus tiempos.
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La huella que dejas
PoesiaTodas las historias dejan huella. Gracias, por estar aquí.✨
