El Principe y el Vendedor

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Hitoshi levanto una caja de frutas y las dejo sobre su mostrador listo para empezar a abrir su pequeño puesto, y ganar algo de dinero para comer más tarde

Pero antes de que pudiera siquiera darse la vuelta, unas manos taparon su visión

-¿Adivina quien es?

Hitoshi suspiro rodando internamente los ojos

Conocía esa voz, se había vuelto una constante en su vida desde que se mudó a aquel reino. Mientras las demás personas preferían ignorar su existencia, este tipo llego a él y converso como si fueran amigos de toda la vida (Aunque ciertamente él deseaba que fueran más que amigos)

¿Por qué no le echaba todavía? Porque mínimo tenía la decencia de comprar algo, y era en su mayoría, era su cliente más fiel

-Neito

-¡Bingo!

Hitoshi se dio la vuelta mirando como el rubio ligeramente más bajo que él, lanzaba una moneda de oro al aire. Neito siempre portaba ropa bastante llamativa, ropa recién lavada, zapatos bien pulidos (Incluso si más tarde se ensuciaban debido al suelo lleno de tierra) camisa, chaleco, y de vez en cuando una que otra joya. Muy llamativo a comparación suya, que regularmente sus ropas estaban manchadas de tierra, lodo o estiércol debido a los lugares de donde sacaba su mercancía

-Llegaste más temprano hoy ¿Sucedió algo?

Pregunto dándose la vuelta para conseguir un par de asientos. Neito suspiro dramáticamente detras suya

-Mi madre sigue empeñada en que me case con la princesa del reino norte

Hitoshi sintió una punzada de ira recorrer su pecho, pero tan pronto como llego, se fue. No tenía derecho a sentirse así

-¿Y por qué no? Escuche que es hermosa

Neito gimió dramáticamente

-¡Porque ella es mujer!

Hitoshi rio

-Es tu culpa por todavía no decirles la verdad a tus padres

-¿Cómo se supone que se los diga? No se lo tomarán bien

-Tomaron bastante bien el hecho de que fueras mi amigo

-Eso es muy diferente a decirles que soy gay

-¿Y como tomaron lo primero?

Neito se encogió en su lugar escondiendo deliberadamente sus manos. No, a Hitoshi no se le había pasado por alto el hecho de que después de eso, Neito había empezado a cubrir sus brazos

-Mira, se lo tomaron bastante bien, pero-

-Neito, ellos te aman, desean que seas feliz. En cualquier caso, cuando se enteren, te comprometerán con algún príncipe

Neito suspiro

-No quiero casarme

-Yo tampoco quiero levantarme todas las mañanas a vender, pero a veces las personas debemos aceptar algunas cosas que no nos gustan

Como aceptar el hecho de que el chico que te gusta, se casara con alguien que no eres tú

Hitoshi ignoro ese pensamiento y tomo una manzana para empezar a pelearla y cortarla en rodajas para luego colocarlas en un plato, plato que después tendió a Neito

-Cortesía de la casa

Dijo cuando noto la mirada dudosa del rubio, quien luego sonrio y se enderezó en su asiento

-Tú... ¿Tienes planeado casarte?

Hitoshi sonrio

-Tu caballo te busca

Hitoshi señalo afuera, donde el caballo blanco había llegado. Neito suspiro

-Genial, ni siquiera pase mucho tiempo aquí

-Que lastima, cuando te conviertas en rey, no creo que puedas siquiera aparecerte por aquí

-Podría verte más seguido si aceptaras mi oferta

-Aún no me agrada la idea de trabajar en el palacio, lo siento

-Te daría muchos veneficios

Neito saco dé su bolsillo una pequeña bolsa de monedas de oro, las cuales dejo sobre el mostrador a la vez que se dirigía hasta su caballo y tomaba otro par de manzanas para dárselas a Clara (El caballo)

Hitoshi miro a otra dirección. Ciertamente, le convenía el trabajo, sería mucho menor al que tenía ahí y fácilmente podría ganar más, pero... Tendría que ver desde ahí como Neito vivía su vida si es que llegaba a casarse, y si de por sí le costaba ver a Neito cada día teniendo que contenerse para evitar confesarse, pasar mucho más tiempo con él lo dejaría dolido. La sola idea de la boda le dolía enormemente

-Solo piénsalo

Se despidió Neito subiendo a su caballo y yéndose de ahí

Hitoshi suspiro viendo como aquel hermoso príncipe se alejaba entre la multitud

-Te amo, pero no podemos estar juntos


.....

Hitoshi empaco su última bolsa de cosas en el carruaje y suspiro

Dentro de dos meses, Neito se casaría con la princesa Kendo

Incluso si sabía que ese día llegaría, la sola idea de pensar que su peor miedo se había hecho realidad, lo dejo horriblemente frustrado y asustado. Sabía que en esos momentos Neito necesitaba apoyo moral, algún consuelo con la idea de que pronto se convertiría en rey, pero Hitoshi había estado evitando al rubio desde que el periódico llego a su puerta

No quería ver a Neito, no podía verlo a la cara y no estallar en llanto, no podía verlo a los ojos una vez más y no confesarse, mirar su hermoso rostro o aquellos labios con los que cada noche soñó. No Podía

Y sabía que solo lo destrozaría aun más ver como se anunciaba el recorrido de la boda por el reino, o los periódicos anunciando cada pequeño detalle que pudieran acerca de los reyes

Así que, a pesar de que esto no haría más que romper una parte de él, tomo la decisión de irse

Subió a su caballo y miro por última vez aquel reino que una vez lo recibió y le dio no solo la oportunidad de una nueva vida, sino de un primer amor. Y ahora, cerraba las puertas con lo poco que tenía y un corazón roto

-Buena suerte Neito Monoma

Hitoshi salió de ahí antes de que la luz del sol llegara a siquiera asomarse por el horizonte



.....


-Buena suerte a ti también Hitoshi

Susurro Neito con el corazón roto, mirando desde lejos como Hitoshi se iba sin despedirse de él directamente. Odiaba eso, pero lo entendía, el tampoco podría ver a Hitoshi a los ojos y no rogarle que se quedara como su amante, incluso si eso los terminaría destrozando aun más

Se dio la vuelta y continuo su camino de vuelta al castillo, donde pertenecía













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Holas ¡Feliz navidad! ¡Día de Reyes! ¡Año nuevo! (Muy atrasado ¿Verdad?)

Espero se la hayan pasado muy bien en esas fechas, sinceramente también fueron para mi fechas ocupadas por lo que no tuve ni la inspiración, ni las ganas de escribir

Lo siento por eso

Espero les haya gustado, Bay

Momentos Shinmono Parte 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora