Jodido

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Advertencia: Escenas +18


Neito paso caminando entre los pasillos bostezando después de levantarse tan temprano en fin de semana

Fue ahí que vio pasar a alguien que llamo su atención. Era alto, tenía una gorra sobre la cabeza que aplastaba su cabello morado y ligeramente ondulado contra su nuca, tenía una sudadera gris y shorts negros que resaltaban muy bien aquel trasero y piernas definidas

El tipo tenía una caja en su mano y parecía estar escribiendo por teléfono, por lo que supuso que era de algún otro curso

Sonrió acercándose al chico

-Valla que eres atractivo amigo, con esa apariencia, no me molesta engañar a mi novio toda la noche

Cuando levanto la mirada, su corazón dejo de latir y su rostro palideció

El chico se había dado la vuelta para verlo, y ese chico, no era nadie más que SU NOVIO Hitoshi Shinsou

Oh mierda

Hitoshi frunció el ceño mientras su mirada parecía oscurecerse

-¡Hito! ¡Claro que sabía que eras tu mi amor! Te ves muy bien así eh

Exclamo mucho más nervioso de lo que quiso sonar, pero la mirada de Hitoshi no cambio en lo absoluto (Claramente dándose cuenta de su mentira)

-¿Alguien con quien 'engañar' a quien?

Neito sonrio tragando saliva

-¿Lo siento?


...


Neito gimió sintiendo como con cada segundo le costaba más respirar, pero ni siquiera podía moverse maldición, era Hitoshi el que estaba controlando el juego ahora, prácticamente embistiendo su garganta a su ritmo

Neito estaba de rodillas totalmente desnudo, con la polla de su pareja enterrada en lo más profundo de su garganta, claro que de vez en cuando la sacaba lo suficiente para que tomara suficiente aire

Dentro suyo estaba un consolador en forma de pene enterrado profundamente en él, uno que cambiaba la potencia de vez en cuando debido a un control que Hitoshi tenía en la mano, y que cambiaba desprevenidamente de vez en cuando

Sus manos estaban atadas detras de su espalda, y para empeorar su tortura, tenía ese estúpido pedazo de plástico enterrado en su pene, uno que evitaba que se pudiera correr

Neito maldijo a su estúpida bocotá por no estarse cerrada mientras Hitoshi volvía a embestir desprevenidamente su garganta

Normalmente en el sexo, Hitoshi era más delicado, o bueno, tan delicado como les gustaba, pero definitivamente nunca usaban juguetes sexuales, y valla que marcaban la diferencia

Aquella estúpida imitación de pene se enterraba demasiado bien en su interior (Claro que no se comparaba al pene de Hito, ese era mucho mejor) presionando su próstata y vibrando contra ella con tanta intensidad que Neito quería correrse desde que entro

Hitoshi se retiró de su garganta con un ligero "Pop" y se inclinó sin dejar de sujetar con puño de acero su cabello, desordenándolo y causándole algo de dolor que definitivamente no le molestaba, solo lo estaba evitando aun más

-¿Qué pasa mi amor? Pensé que podrías soportar toda una noche

Y de ahí venían sus lágrimas. Hitoshi no lo había dejado correrse desde hace casi dos horas. Su pene a este punto dolía como el infierno

-P-Por fa-favor ahh Hito

Hitoshi tiro de su cabello hacia atrás con rudeza

-¿Volverás a pensar en engañarme?

De inmediato sacudió la cabeza de un lado a otro

-N-No, ahhh ja-jamás, nunca, l-lo juro nhgt

Hitoshi sonrio besando su cuello y chupando descuidadamente. Neito gimió más alto cuando Hitoshi se despegó de su cuello maltratado, a este punto seguro que su cuerpo naturalmente pálido y sin rastro de manchas, estaba lleno de chupetones, mordidas, marcas de las manos de Hitoshi en todo su esplendo debido a la forma tan brusca en la que constantemente lo apretó, claro, además de las cuerdas de sus muñecas

Lo cual, por alguna razón lo excitaba aun más, y eso que al inicio de la relación habían acordado que durante el sexo, nunca dejarían marcas debido a lo vergonzoso que seria si alguien alguna vez más veía. Ahora sin importar que tanto lo deseara, se verían por completo

De nuevo, estúpida boca

Hitoshi se apartó de él, dejándolo caer su cara sobre el suelo frío y ligeramente manchado de saliva, pre semen y lubricante, tenía las manos atadas y realmente no podía haber evitado su caída, o bueno, talvez si tuviera un poco más de fuerza

Levanto la mirada cuando Hitoshi lo tomo del cabello una vez más y lo obligo a mirar hacia adelante. Ahí estaba un espejo de cuerpo completo, uno que irónicamente le había regalado Hitoshi hace algún tiempo atrás

Hitoshi se inclinó sobre el como un depredador mientras posicionaba su cabeza entre su cuello mirando también al espejo

-Mi amor, Neito, eres mío y de nadie más, me perteneces, y así como me perteneces, yo te pertenezco

Neito asintió con los ojos llorosos

-Ni se te ocurra engañarme alguna vez en la vida, o te arrepentirás

Neito sintió un escalofrío recorrerle la espalda ante la mirada tan penetrante y oscura de parte de Hitoshi

-N-Nunca

Gimió cuando Hitoshi jalo uno de sus pezones

-Buen chico

Neito ignoro el escalofrío que le recorrió el cuerpo ante tal alago. Y en cambio, gimió cuando Hitoshi retiro de golpe aquel pene de plástico y sin esperar, entro el hasta lo más profundo que pudo llegar a él

Neito grito sin poder apartar la mirada de aquel espejo, de como Hitoshi lo tomaba con tanta ferocidad, de como su cuerpo respondía tan bien a él, de como su cabello se agitaba por el movimiento, y de como sus caderas se sacudían inconscientemente deseando seguir el ritmo

Gimió sintiendo como su pene se contraía deseando eyacular. Suplico a su novio con lágrimas en los ojos deseando terminar de una maldita vez, y en esta ocacion, Hitoshi lo escucho, retirando aquel espantoso pedazo de plástico

Neito gimió casi gritando a la vez que se corría con fuerza sobre el suelo, a la vez que Hitoshi empezaba a embestir con más fuerza su interior cada vez más rápido hasta poder correrse en lo más profundo de él. Neito gimió cayendo al suelo totalmente derrotado

Ese era el tiempo más largo que pasaban teniendo relaciones sexuales, normalmente debido a sus horarios y entrenamientos, lo ultimo que se pasaba por la cabeza era una sesiones sexo, por lo que tendía a ser bastante menos duradera que casi tres malditas horas. Normalmente eran de treinta a cuarenta minutos, y eso si alguno de los dos no estaba lo bastante cansado para querer continuar

Neito sintió como Hitoshi desataba las correas y besaba con amor aquellas marcas que seguramente dejaron en sus muñecas

Neito sonrio dándose la vuelta para tomar la mano de Hitoshi y atraerlo hacia él para besarlo

-Lo siento

-Lo siento también si fui demasiado lejos

Neito sonrió

-En todo caso te hubiera hecho parar

Hitoshi asintió besando sus labios

-Vamos, necesitas un baño húrguente

Neito asintió de inmediato

-Sí, necesito eso

Momentos Shinmono Parte 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora