Los mellizos Han, Jisung y Hyunjin, son chicos nacientes de Busan, de una madre soltera y con el estricto trabajo de belleza y modelaje. Sin tener una niña en su familia, la señora Han decide que es buena idea criar a sus hijos de la forma más femen...
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La universidad había acabado por esa tarde, con solo un par de horas de clases, todos los estudiantes se encontraban mucho más animados que los días recurridos anteriormente.
Ya casi como costumbre, Minho se encontraba listo para irse, siendo seguido por Jisung que abrochaba su falda suelta para que no volara con el viento de aquella fría tarde.
—Hyung, yo tengo una pregunta —soltó Jisung a medida que miraba a Minho que se recostaba en su motocicleta, esperando a que le diera la autorización de ponerle el casco para protegerlo.
—Dime.
—Tú no querías que conociera a tu madre, pero es una persona maravillosa ¿Por que temías? —En ese momento, se pudo escuchar el suspiro de resignación que Minho había soltado al terminar de escuchar la oración.
—No temía porque mi madre fuera mala. pero, nadie es perfecto, siquiera ella —susurró—. Jisung, conozco a mi madre, ella no es mala, es una mujer excelente. Pero, ella sufre del trastorno de peter pan, así que su comportamiento no será siempre el de una madre responsable —musitó sin que su tono de voz revelara a más personas lo que contaba.
—Ella puede pasar de tener su edad a tener la mía o la de un niño, nunca aceptó que era alguien mayor y no quiero que tenga algunos arranques en el momento donde tú serias presentado como mi futuro novio —comentó acercando sus manos hasta el cabello suave y rubio de Han para peinarlo y así ponerle el casco con ese cuidado que siempre ponía, como si fuera un pequeño ser.
—¿Entonces? —preguntó dejando que sus ojitos miel miraran el rostro detallado de lee. Hermoso a la vista, con esos orbes tan oscuros como la noche pero brillantes como las estrellas que veían.
—Que confio en mi madre, pero no en su enfermedad —comentó antes de dejar un beso en aquella mejilla que se acentuaba más por el cinturón del casco pasando por ellas, haciendo reír a Jisung por las cosquillas en ella.
—Vamonos terroncito de Miel, quiero llevarte a un lugar —Le dijo ayudándolo a subir como era costumbre, siendo rápidamente atrapado entre los brazos temerosos de Jisung.
"Siempre sabe tocar mi corazon de piedra"
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