Los mellizos Han, Jisung y Hyunjin, son chicos nacientes de Busan, de una madre soltera y con el estricto trabajo de belleza y modelaje. Sin tener una niña en su familia, la señora Han decide que es buena idea criar a sus hijos de la forma más femen...
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El sol apenas se asomaba cuando los Han se encontraban despiertos. El mayor de los mellizos se encontraba listo para partir al aeropuerto, con su madre calentando el motor del auto, le dio un momento a sus hijos para que pudieran despedirse.
Porque no habían hermanos mas unidos que aquellos mellizos.
Tal vez era porque Hyunjin era más sobreprotector, o era Jisung el más vulnerable. O simplemente era el hecho que entre ambos no existieron disputas que quebrara su relación como hermanos.
Simplemente eran dos piezas de un mismo rompecabezas.
—Cuidate mucho ¿ok? —susurró Hyunjin mientras se alejaba de los brazos de su hermano. Con su vestuario mucho más abrigado pero manteniendo su escote de pedrería, con un suerte que solo parecía cubrir sus hombros y una falta mucho más largas y suelta con botas de tacón alto y su cabello rubio peinado en una coleta desaliñada y unos anteojos oscuros.
—Avísame si pasa algo, Sunggie...Cualquier cosa —murmuró esta vez mas bajo al escuchar pasos del segundo pisos.
El tic en el ojo del mayor se podría notar aun con anteojos oscuros, soltando un resoplidos que parecía querer calmar sus nervios.
Jisung, aunque se encontraba igual de nervioso, le regaló una sonrisa a su hermano, dejando un último abrazo lo miro entrar al auto de su madre, despidiéndose de ambos con su mano dejo que ellos iniciaran su propio viaje.
Ahora era un adulto y tenía que saber que no podría esconderse siempre de aquel hombre.
Era su casa y sin su hermano él era el hombre de aquella casa.
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Jisung queria preparar un desayuno para él, perfecto, dulce y con energía para iniciar la universidad que seria un dia bastante tranquilo ya que las clases parecían iniciar bastante tarde por alguna razón que realmente no conocía.
Pero cuando se dispuso subir para empezar su rutina, su padre apareció con un rostro calmado y bastante sonriente.
—Otra vez Juntos, Jisung —exclamó con un tono de voz bastante agudo y con su suspiro lleno de emoción. Pero, Jisung no se sentía del todo feliz.