—¡Lárgate de mi vida, Hyunsung! —el grito resonó en las cuatro paredes.
Roseanne sacaba toda la ropa de su futuro exmarido de su hogar en Busan, aquella mujer no solo estaba llorando, si no que se encontraba histérica, insultando al hombre que tomaba su ropa para que no terminara de ensuciarse.
¿Por que la pareja del año estaba peleando de una forma tan anormal?
No había mucho contexto, Roseanne estaba con sus dos hijos pequeños de cinco años, estos estaban en su cuna tranquilamente mientras disfrutaban de las pequeñas tiaras que su madre le había puesto, jugando que eran princesas de un reino que ellos mismo inventaron.
Ignoraban los gritos de su madre, tal vez su cerebro bloqueo eso, no había seguridad.
—Dile a tu maldita secretaria que no tiene el derecho de tocar a mis hijos porque tu no lo sabes cuidar —le gruñó mientras tiraba la maleta vacía para que ese hombre se fuera de su casa.
Aunque quiso discutir, ella le cerró la puerta en su rostro antes de ir nuevamente a la sala donde estaban sus pequeños disfrutando de la propia historia que ellos crearon.
Los miró y sin dudar tomó al pequeño más regordete, de ojos más achinados.
—Hyunjin —lo llamó con suavidad, este miró a su madre y le regaló una sonrisa mostrando sus pequeños dientes.
Ahora ella estaba a cargo de sus hijos.
—¿Quieres ser una princesa de verdad? —Le preguntó, provocando que sus ojitos brillaran más.
—¡Si, si yo quiero, mami! —el pequeño Hyunjin no dudó en gritar su respuesta, siendo Jisung quien también podría serlo.
Roseanne sonrió y lo bajo para que pudiera estirar sus piernas, tomando a Jisung para hacer lo mismo, quien fue detrás de su hermano. Dos niños hermosos e inseparable, eran perfectos para la vista de su madre.
Pero, ella era avariciosa. Eran sus hijos, ella tenía el derecho de hacer con ellos lo que le complaciera, además, todo sería para el beneficio de ellos en un futuro.
Era un 50 y 50, una mitad de posibilidades de que ellos la odiaran. Pero, había otra mitad donde ellos la amaran.
Estaba bien arriesgarse.
En los siguientes meses, ella empezó lo que ellos llamaban su "etapa de princesa" La comida era mínima, bebían leche de almendra y su madre les daba itinerarios que iba después de la escuela.
Cuando ambos chicos cumplieron diez años, Jisung y Hyunjin tenían un peso de 40 kilos.
Ellos se sentían como príncipes. Ambos usaban aparatos dentales para arreglar su dentadura y quedará perfecta, iban a salones de belleza toda la semana con su madre y asistían a diversos eventos con ella.
Eran hermosos, pero Roseanne sentía que faltaba algo.
El ejercicio fue puesto en la rutina de los Han y la comida se cambió totalmente, dejaron de comer gluten, azúcares en exceso.
—Pero, mamá —Un Jisung de 10 años se quejaba mientras miraba a su madre mirar un libro sin prestarle mucha atención a su berrinche.—Dejame comer solo uno, por favor.
Jisung era un pequeño, queria comer de esos muffins de chocolate que había llevado su nueva vecina, Lalisa.
—Te dije que no, si te lo comes serás como tu padre, un cerdo —exclamó con tranquilidad.
Los ojitos de Jisung estaban cristalizados cuando el acto de su madre para callar su berrinche fue tirar los postres a la basura, mirando con desdén dicho postre.
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Femininity #2 (minsung & Hyunlix)
FanfictionLos mellizos Han, Jisung y Hyunjin, son chicos nacientes de Busan, de una madre soltera y con el estricto trabajo de belleza y modelaje. Sin tener una niña en su familia, la señora Han decide que es buena idea criar a sus hijos de la forma más femen...
