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La charla.

No era lo que todos esperaban, Minho no estaba tan valiente como pareciera.

Sin contar el hecho de que Jisung le pidió con amabilidad que llevara a su madre, se ahorrarían otra charla.

Y ese no era el dia de Minho.

Su madre había despertado con el deseo de ser tinkerbell, jamás se molestó por la gran imaginación de su madre. Su mayor secreto es disfrazarse y jugar con ella. Pero, ese dia no era el dia para jugar.

—Mamá por favor —Minho musito nervioso, llevaban diez minutos frente a la puerta de los han sin la posibilidad de tocar. Su madre no paraba de moverse inquieta, vistiendo de forma un poco más infantil, con dos coletas improvisadas que Minho le hizo en la mañana y con sus ojos puestos en su apuesto hijo como si hubiese causado una travesura.

—Mamá por favor, es un momento importante —la tomó de los hombro con suavidad y ella lo miró con detenimiento—. Ayer estabas bien, al menos comportante unas horas, no te pido mucho —susurró a medida que acomodaba el cabello de su madre.

—Cuando lleguemos ¿prometes jugar conmigo? —Minho asintió rendido. Su madre, quien mostró desconfianza, alzó su dedo meñique en dirección a él—¿lo prometes? —Conociendo esa forma de promesa, unió su dedo con el ajeno, haciendola sonreir.

—Bien ¿sabes que haremos cuando entremos? —preguntó y ella asintió de forma rápida.

—Hablaremos con la madre de Jisung, asi seran novios —Él sonrió antes de responder la positiva.

—Bien —exclamó con suavidad antes de enderezar su cuerpo. Toco la puerta y en menos de un par de minutos la señora Ha abrio la puerta en silencio, informando su llegada como era costumbre.

—¡Hyung! —la chillona voz de Jisung llegó a sus tímpanos, cuando menos lo espero tenía al pequeño rubio abrazando su cuerpo de forma cariñosa, casi asfixiante.
—Hola, cariño —murmuró con un hilo de voz por la presión que daba el rubio en él. A Jisung parecía olvidar que, aunque fuera femenino, se ejercitaba.

—Jisung, no me ahogues el niño —Escuchó la voz de su suegra bajar las gradas.

Ese porte tan elegante al bajar, con su traje negro y su coleta altas, sus tacones daban un toque imponente en la madera y el aroma a perfume se sentía tan cercano.

—Lee...Minho —Al ser llamado, algo en su cuerpo se tenso. Aquella mujer era alta gracias a sus tacones, su rostro era serio y por el simple hecho de ser el primer novio de Jisung en cierta parte lo tenía nervioso.

—Un  gusto en conocerla,  señora Park. —Hizo una reverencia hacia la mayor, quien la respondió de forma amigable.

—Parece que trajiste a tu madre —Su tono de voz cambió ligeramente. Lee Hyu-nam miraba el alrededor cual niña, moviendo los pulsos de plata que llevaba consigo para no tocar las cosas. Minho asintió lentamente y roseanne sin decir nada mas los invito a la sala, siendo Jisung quien los dirigió al sofá.

—Iré a buscar el té —habló la mujer rubia antes de salir a pasos cortos a la cocina, dándole el tiempo a los amantes para conversar, nerviosos uno al otro se daban ánimos en susurros para poder afrontar eso.
—Se que puedes, Min —susurró lo más bajo que pudo.—No me preocupo por mí —respondió antes de lanzar una mirada rápida a su madre que chocaba sus puños con suavidad—Mi madre hoy no levantó de la mejor manera... —Antes que Jisung le pidiera que abortaran la misión, su madre ya había llegado con las tazas y la tetera lista con el humeante té.

—Bien, empecemos desde cero. Lee Minho —Jisung ayudo a Minho con el té, tomando la primera taza para entregarla a su madre que en silencio aceptó, con un ligero y suave sonido de agradecimiento. Cuyo detalle Roseanne noto, pero calló.

Femininity #2 (minsung & Hyunlix)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora