Misión en Kadaku - Parte 4: Detonación
El puño de Shirou, envuelto en su ardiente cosmos, brilló como una estrella en medio del caos. En un instante, impactó brutalmente contra el escudo psíquico de Imurah. El aire vibró con la onda expansiva. El demonio gritó, su defensa desgarrada por la fuerza incontenible del ataque.
¡Maldito humano! ¡Toma esto! —escupió Imurah con odio, haciendo estallar una serie de explosiones psíquicas a su alrededor.
Shirou respondió sin inmutarse. Su cosmos estalló en una contracorriente de energía que disipó las explosiones con una onda de choque que arrasó los alrededores. Ni siquiera se tambaleó.
Agradece que mi Señor no desea exponerse aún —gruñó Imurah al sentir la herida en su cuerpo.
Pero antes de que pudiera alzar su barrera nuevamente, Shirou se movió. Su cuerpo desapareció en un destello, alcanzando los 340.29 m/s en un parpadeo. Imurah apenas tuvo tiempo de levantar una nueva barrera antes de recibir un golpe directo potenciado por el cosmos de Shirou, envuelto en un estallido de energía roja que sacudió el campo de batalla.
No importa, Imurah —dijo Shirou, su voz cargada de burla—. Los Ultramarines pronto sabrán que sus enemigos se mueven activamente en este mundo... y tú, patético sirviente, estás más limitado de lo que crees. Tu maestro te da migajas.
Imurah siseó, su máscara deformada por la ira contenida.
Tienes razón... por ahora me retiraré. Los planes de mi Dios continúan. Este campo de batalla no es digno aún... - dijo Imurah con arrogancia creyendo que tendría la ventaja pero lastimosamente enfrentaba a una cabeza hueca que no conoce la rendición.
Pero Shirou no se lo permitiría tan fácilmente. Corrió, desenvainando a Kanshou y Bakuya con un destello de acero gemelo. Las espadas cortaron la armadura del contratista de Tzeentch. Imurah cayó de rodillas, tambaleante, intentando invocar su magia psíquica una vez más... pero fue inútil.
Runas élficas surgieron como cadenas de luz, atrapando sus brazos y piernas, envolviéndolo como una prisión viviente.
No puedo matarte... aún —dijo Shirou con frialdad—. Pero puedo sellarte hasta que tu maestro se digne a recoger tus restos.
Entonces lo sintió. Una explosión de chakra, más allá del horizonte. Naruto. Algo estaba ocurriendo. Algo que podía cambiar el destino de la galaxia. Ruby y Harry estaban con Titus. Qingyue, seguramente enfrentaba su propia guerra. Solo quedaba él para protegerlo.
¡NO! ¡MALDITO HUMANO INSOLENTE...! —rugió Imurah mientras era arrastrado a los territorios de Tzeentch, su alma gritando mientras su conexión con la realidad se deshacía.
Pero antes de ser sellado completamente, Imurah desató su último recurso: una acumulación masiva de poder psíquico, buscando arrastrar a Shirou con él.
¡No tan rápido! —gritó Shirou, su cosmos explotando al máximo. En su brazo derecho, el aura adoptó la forma de un gran dragón oriental.
Con una furia ancestral, canalizó la técnica que su maestro le había enseñado.
¡RYŪSEI NO HŌKŌ! —el Rugido del Dragón Naciente atravesó el campo como un cometa, envuelto en llamas cósmicas.
El dragón de energía se lanzó sobre Imurah justo cuando su cuerpo y alma eran absorbidos, sellándolo en el instante final con un estruendo que sacudió los cielos.
Shirou jadeó, recuperando su aliento.
Debo moverme —dijo, y partió a toda velocidad hacia el chakra de Naruto.
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Chat Multiversal
FanfictionThe One Above All y The Presence estan aburridos así que toman la decisión de crear un sistema de Chat Multiversal con un equipo de héroes a los que enviar a misiones suicidades en el multiverso, así un ninja, una cazadora, una espada, mago y una cu...
