Capítulo 29: Tenemos que hablar

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- Enzo 34 -

Había sido un día agotador. No sabía si Julián se sentía aliviado o enfadado por lo que le había dicho después de estar juntos ayer por la tarde. Esta mañana decidí escribirle a Aspen para disculparme por la foto; le expliqué por mensaje que no tenía nada de raro, que nosotros, los argentinos, somos así, muy afectuosos. Y era cierto. Alexis no sentía absolutamente nada por julian.

Despues de medio día sin novedades, su nombre apareció en mi pantalla. Me estaba llamando...

—Aspen, amigo, ¿podemos hablar? —dije al teléfono, tratando de sonar tranquilo. Había tensión en su silencio, y sabía que algo andaba mal—. Creo que hay un malentendido.  

—¿Un malentendido? ¿En serio, Enzo? —respondió con un tono frío. Podía imaginarlo cruzado de brazos, su mirada dura aunque no lo viera—. Porque lo que vi no parece un simple "malentendido".  

Suspiré, intentando mantener la calma. Sabía que tenía que explicarme bien.  

—Escucha, lo de Alexis no significa nada. Es argentino, somos así: cercanos, afectuosos. No hay nada extraño en que se haya acostado al lado de Julián.  

—¿Por qué demonios me enviaste eso, Enzo? —preguntó Aspen, con un evidente enojo en su voz.  

—Aspen, te lo juro, no fue nada. Estaba ebrio, ni siquiera sé por qué lo envié. Solo quería hacerte una broma.  Pensé que sería gracioso.

—¿Y los likes, Enzo? ¿Los retweets? —su tono subió, y sentí cómo la presión aumentaba incluso a través del teléfono—. Te parece gracioso tambien lo que dicen esas fanáticas sobre que tú y Julián están juntos. ¿Acaso te gusta mi novio?  

—¿Qué? ¡No, Aspen! —negué de inmediato, esforzándome por sonar ofendido ante la insinuación, aunque en el fondo era cierto que amaba a su novio.—. Julián es mi amigo, mi hermano en el fútbol, pero nada más. Esas cosas en redes son bromas, ni siquiera las tomo en serio.  

—Pues deberías, porque yo sí las tomo en serio —me espetó con firmeza. Su tono me dejó claro que no estaba jugando—. Y no ayuda que parezca que te encanta alimentar esos rumores.  

—Te juro que no es mi intención —respondí, tratando de sonar lo más sincero posible—. Mira, Julián te quiere, eso lo sé de sobra. Si te molesta lo que hago en redes, lo dejo. No quiero que pienses que hay algo raro entre nosotros, porque no lo hay.  

Aunque disfrutaba agitar el tema del ship en las redes, debía dejar de hacerlo. Al fin y al cabo, solo lo hacía para fastidiar a Julián. Sin embargo, después de aclararle que solo seríamos amigos, ya no tenía sentido seguir con eso. No quería hacerlo, pero cuando lo escuché disculparse conmigo y decir que no debió hacer eso, supe que sería mejor hacer cómo que el sentimiento era mutuo. En realidad creo que esto era lo mejor.

—Más te vale, Enzo —advirtió, con una claridad que me hizo tragar saliva—. Porque si vuelvo a ver algo que me haga dudar, no sé cómo voy a reaccionar.  

—Lo entiendo, y lo respeto —dije con seriedad—. No quiero problemas contigo ni con Julián. Solo quiero que todo esté bien entre nosotros. ¿Estamos?  

—Por ahora, Enzo. Pero cuidado —sentenció antes de colgar, dejándome con un nudo en el estómago.

Me dejé caer con cuidado sobre el césped del jardín aún me dolian los razguños que julian había dejado en mi esplada. Me acomodé estirando los brazos y cerrando los ojos por un momento. El predio de la AFA en Miami era un verdadero paraíso, un lugar donde nos sentíamos increíblemente cómodos. Aprovechando el día libre, había salido a correr para despejarme un poco y escapar de la monotonía de la habitación, necesitaba un respiro luego de esa charla, si Aspen se entera algún día que le mentí y que me cogí a su novio me va a matar. La espalda me ardió un poco ante el contacto con el suelo, cómo si fuera un castigo por mis pecados. 

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⏰ Última actualización: Jan 27, 2025 ⏰

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