Capítulo 24: Robarte Un Beso

666 47 37
                                        

- Enzo 31 -

Tener al mini Juli en brazos era una de las cosas que más disfruté de mi vida. Con una mano en el corazón, una experiencia tan hermosa.
Solo lo había visto dos veces en persona y jamás lo había tocado, la distancia que hubo entre el padre del niño y yo habia sido la excusa perfecta para  evitar intentar acercarme al bebé. Además admito que al principio me era difícil hasta mirar a la criatura sin sentirme molesto de que Emilia le hubiera dado un hijo, es difícil cuando tienes una imagen en tu mente de como podría ser tu vida y luego ver de que siempre fue posible, pero vos no eres parte de eso. Fué duro lo admito, aunque tenía su encanto Julián con un niño en brazos, siempre deseé que fuera mis niños los que cargase .

El crío era la viva imagen de los Álvarez, imposible negar quién era el papá. Ignacio me hacía recordar aquellos cuadros que la abuela de julian tenía colgados en la casa de Calchin. Era como darle vida a esos retratos.

Cuando Julián se fué al pelotero sentí la mirada de Emilia quemarme la nuca junto con la del otro grandote de Nicolás también. Ambos eran muy protectores de Julián. No me gustaba la forma en la que ellos me observaban siempre que los cruzaba. Ya se que la cagué con Julián, no está bueno que me sigan juzgando por el mismo crimen tantas veces. Ellos jamás entenderían porque tuve que dejar a Julián...

- Te queda bien la paternidad - me dijo Emilia. No detecté sarcasmo en sus palabras, jamás me había hablado así, tan sincera.

- Quien lo diría ¿no? - contesté yo.

- Bueno, en algo tendrías que ser bueno ¿no? digo ademas de cagarla con mi amigo y jugar a la pelota - habló ella mientras se sentaba a mi lado. Ahí estaba la Emilia que yo conocía.

- A vos te dura poco la buena onda no? - contesté yo mientras ambos mirábamos cómo  nuestros hijos se llevaban bien.

Algo me llamó la antención en la forma de que Benjamin miraba al mini alvarez. Mi hijo era muy chico todavía, pero me recordó a cómo yo solía mirar a julian. Sonreí ante la tonta idea que cruzó por mi mente. Mi pichón le daba cada juguete que ignacio quería, eso era muy poetico... un Fernandez dandole todo a un Alvarez. Me hubiera gustado ser un poco más cómo mi hijo.

- Se que nosotros no nos caemos muy bien que digamos, pero tengo que admitir que sos buen padre - soltó ella para devolverme a la conversación.

- Cómo sabes que soy buen padre? Hace años no nos vemos ni hablamos.

- Se nota por cómo son Oli y Benja... Mirá cómo el caprichosito mio le quita todos los juguetes y Benja no tiene drama. Le enseñaste a compartir, y Olivia esta hecha una princesa tambien - comentó le castaña. Yo no sabía cómo sentirme con estas palabras, era una mescla de orgullo y algo parecido a la tristeza - Ojalá Julian fuera un poco mas cómo vos - dijo en tono mas bajo.

- Ignacio es hijo unico, es normal que sea así. Benja es tan solitario que cualquiera que le de bola le viene bien. Su comportamiento no tiene nada que ver conmigo siendo buen padre... - pronuncié yo - Es triste. Estoy tan poco presente en sus vidas como debe estar julian con su hijo. Hacemos lo que podemos debido a nuestra profesión - contesté intentando que mis palabras sirvan de consuelo a la cheta que había cambiado su semblante a uno mas serio.

Imagino que ella no la debió haber pasado bien todo este tiempo, Julian era una estrella mundial, y la vida de botinera era conocida por ser especialmente solitaria.

- Hiciste un muy buen trabajo vos con este gordo - le dije yo mirando su niño - La mini araña tiene suerte de tenerlos como padres - solté yo con sentimientos encontrados, por un lado lo decía en serio y por otro lado con un poco de envidia. Esta mina se quedó con todo lo que yo hubiera deseado, una familia con Julián.

El Veneno (Enzulian) [2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora