Semanas habían pasado, desde la visita de aquellos demonios disgustados por mi existencia, desde ese día incontables pesadillas comenzaron a invadir mi mente.
-¡Levántate!-gritaba mi padre después de haberme golpeado con su puño cerrado y haber pateado mi cuerpo, sangre corría de mi boca y los moretones en mi cuerpo dolían.
Mi padre enojado levanto su mano una vez más, pero está vez fue detenido por mi hermano mayor-¡vete de aquí!-grito mi hermano mientras mi padre comenzaba a golpearlo a el.
Como pude me levanté y camine cojeando hasta la carretera y caí, desde ahí pude ver cómo mi padre tenía las manos llenas de sangre y mi hermano estaba tirado en el piso, mientras mi madre veía con indiferencia toda la escena sin importarle.
-hermano-pronuncie apenas audible mientras trataba de levantarme, cuando por fin lo logré todo se volvió negro.
-Hermano-
Desperté con lagrimas en los ojos y vi a mi alrededor, aveces los sueños parecían demasiado reales, me asustaba mucho tener que regresar a mi antigua vida, pensando esto comencé a llorar.
Me asome a la ventana y aún era noche, así que me dirigí a la habitación de mis padres, abrí la puerta y me acerque a su cama, con cuidado toque el brazo de mi padre.
El inmediatamente abrió los ojos y reviso la habitación hasta que me encontró, inconscientemente volví a llorar, mi padre me sostuvo en sus brazos y me hizo un lugar en la cama.
-¿Que sucede mi princesa?-pregunto con un rostro preocupado mientras me revisaba para ver qué no tuviera alguna lesión, al no recibir respuesta solo me abrazo-todo estará bien-agrego con una sonrisa, pero yo sabía que estaba preocupado, si llegara a contarle la verdad, ¿el me creería? Pensé para luego cerrar mis ojos.
Desperté a la mañana siguiente con los ojos hinchados por haber llorado, luego de un rato me di cuenta que está no era mi habitación, me alarme cuando la cama comenzó a moverse un poco y vi el otro lado de la cama, mi madre no había ido al palacio, en su lugar estaba viéndome con una sonrisa sin embargo tenía unos ojos tristes y preocupados-¿Sucedió algo anoche?-pregunto apartando un poco su vista, parecía desepcionada, me preguntó si está decepcionada de mi.
-se que no estoy todo el tiempo contigo-comento con voz apagada mientras me veía-pero eso no significa que no te quiera, eres importante para mí y espero puedas contarme lo que te sucede cuando estés lista-
Mi madre no era muy demostrativa con sus sentimientos pero sus palabras le dieron calidez a mi corazón, mi padre llegó minutos después con panqueques para mamá y para mi.
-este es especial para ti -dijo mi padre antes de entregarme unos panqueques en forma de osito-¡me encantan!-
-¿Crees que es bueno llevarla está vez? Nunca antes los hemos llevado-
Escuché a mis padres hablar al otro lado de la puerta y me arrimé a ver por qué el desacuerdo, normalmente ellos se complementaban muy bien.
-ven acá pequeña-tomo mi mano y me acerco a ella-yo la prepararé está vez-agrego mi madre antes de comenzar a buscar vestidos y cintas de colores que le combinarán, luego de mucho tiempo, ella y yo concordamos que el morado se veía mejor.
-¿lista?-pregunto mi madre terminando de alistarme, mi padre se encargo de vestir a Alec, parecía un pequeño príncipe feliz en ese traje azúl, mamá optó por un vestido color negro y papá le combino con un traje del mismo color, pero ambos tenían un pequeño adorno de color azul y morado.
Mamá ordenó a los empleados que prepararán un carruaje y en poco tiempo ya íbamos viajando en el, papá nos dijo que iríamos a una fiesta de té, dónde normalmente mi madre asistía sola.
Al cabo de unos minutos llegamos a una mansión, mi padre bajo y ayudo a bajar a mi madre, todos las personas comenzaron a hablar por la acción, normalmente las personas se casaban por comodidad de estatus no por amor y lo que mis padres tenían era un amor sincero.
-¡papá yo también!-dijo emocionado Alec mientras extendía los brazos hacia el.
-ven aquí- dijo mi padre con una sonrisa mientras abrazaba a Alec-tu también-agrego mientras extendía su mano para ayudarme a bajar al igual que lo había echo con mamá.
Luego de un rato entramos a la mansión, todas las miradas se dirigieron a nosotros.
-su alteza por favor siéntense aqui-rápidamente la anfitriona de la fiesta se dio a conocer, mis padres nos dijeron que trataremos de hacer amigos de nuestra edad mientras estuviéramos ahí, así que nos despedimos de nuestros padres y fuimos a inspeccionar el lugar, a Alec no le costó para nada hacer amigos, tenía una personalidad muy alegre y protectora, curiosamente los hermanos de mi madre estaban ahí, Lucían estaba en la parte superior de un árbol, mientras que Jeni se quedaba en las sombras, Dani se mezclaba con alegría entre las personas y Moon se llevaba la atención de todas las chicas de su edad.
Seguí recorriendo la mansión hasta que no hubiera pista de mi familia, no es que no los quisiera cerca, pero sabía que estaban ahí por una razón, cuidarme y de alguna manera quería poder hacerlo sola.
-pensé que era el único al que le gustaba estar solo, veo que no es así-
Dijo un chico un tanto mayor a mi, con cabello rojizo y unos ojos color gris, mientras me guiñaba un ojo.
-¿Enserio?-pregunte un tanto dudosa de su comentario.
-la verdad no, te vi de lejos y decidí seguirte-confeso mientras rascaba su cabeza en señal de frustración.
-mi nombre es Liam Ariza- se presentó haciendo una reverencia en muestra de respeto.
había escuchado un poco sobre los Ariza, el conde tenía ciertos problemas económicos, por qué la duquesa quería resaltar en la nobleza y compro varias cosas para impresionar a los nobles.
-mi nombre es Hana Amelia Fer Lucitor-dije mientras hacía una reverencia.
Por alguna razón las mejillas de Liam se tornaron de un color rojizo y sus ojos brillaron pero no dijo nada más.
-¡Amelia!- se escuchó un grito desde la distancia, volteé para revisar quien era la dueña de aquella voz, efectivamente era Erika, quién me veía sonriente, pero su expresión cambio al ver a mi acompañante.
-¿¡Tu que haces aquí!?-preguntaba Erika a Liam con un semblante molesto.
-¿¡Tu por qué estás aquí pequeña mocosa!?-
Mientras ellos discutían, alguien entre todos llamo mi atención.
Era una joven alta, de cabello blanco y ojos plateados, lo que más me llamo la atención fueron sus alas de color gris, es curioso por qué los angeles tienen alas blancas.
El recuerdo de las personas que intentaron matarme el día de mi nacimiento vino a mi mente aún que ellos tenían alas de un color negro-Aún no estoy lista-dije apenas audible.
Mi miedo aumento cuando la mirada de la joven se cruzó con la mía y comenzó a caminar hacia mi.
Este sería mi fin, pensé con temor, estos años no fueron suficientes para ser feliz con ustedes, pensé en mi familia y todos los momentos felices que tuvimos juntos,de repente perdí mis fuerzas y todo se oscureció.
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Eternal Love
RomantikLa vida de Andrea era normal en el orfanato con su hermana, hasta una extraña mañana que desapareció, con lo cual se refugió en los libros. Un día mientras estaba en su trabajo un joven se le aparece entregándole una caja con un libro y revelando qu...
