Lazo

26 2 0
                                    

- Bien, querías que te dijera quien era tu compañero, bien, te lo diré, es el – apunto con su dedo índice al chico debajo del árbol junto a Lydia, ajeno a la mirada furtiva del alfa y de toda conversación a su alrededor

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

- Bien, querías que te dijera quien era tu compañero, bien, te lo diré, es el – apunto con su dedo índice al chico debajo del árbol junto a Lydia, ajeno a la mirada furtiva del alfa y de toda conversación a su alrededor

- No – respondió – Eso no puede ser verdad – se cuestionó mirando de nuevo al druida

- Querías que te lo dijera, ahora lo hice – se encogió de hombros y volvió a la mansión para tomar sus cosas y marcharse, pero el lobo lo detuvo justo en la entrada

- No puede ser Stiles, el .... – miro una vez más al chico para volver de nuevo al druida – Debe existir un error, él y yo no podemos ...

- Se lo que piensas – interrumpió – Que es un chico, jamás te ha gustado un chico y sobre todo que es Stiles de quien hablamos, pero aclaremos esto, Stiles no lo sabe, no aun ...

- Y no tiene por qué saberlo – menciono.

El otro solo guardo silencio un segundo y luego continuo.

- Como tu quieras Derek, pero no permanecerá en silencio por mucho tiempo, cuando el lazo encuentra su dueño solo es cuestión de tiempo, quien sabe, tal vez termines enamorado ...

- ¡Jamás! – alzo la voz llamando la atención de todos.

El druida sonrió levemente y palmeo su hombro.

- Buena suerte Derek, solo no lo lastimes y no te lastimes a ti – añadió antes de salir y subir a su auto para terminar de marcharse.

Eso no podía suceder, no podía ser verdad nada de lo que había escuchado, ¿Stiles?, ¿de verdad?, cerro sus puños molesto, todo este tiempo estuvo cuestionándose la razón de su descontrol, la razón del porque sentía algo distinto, un corazón acelerado que simplemente parecía no querer detenerse, pero ahora que conocía esa razón solo no podía aceptarla.

[...]

- ¿Qué quieres? – pregunto el castaño tomando su mochila, la reunión había terminado y él había permanecido un poco más para hacer tiempo pues su padre demoraría en llegar.

- Nada – respondió plantado justo delante, solo mirándolo.

- ¿Entonces podrías dejar de mirarme como maniático?, porque parece que estabas esperando a que todos se fueran para terminar el trabajo – señalo, era un buen punto.

Ni siquiera se había fijado en la proximidad que había tomado hasta que el chico lo menciono, pero eso no hizo que se apartara.

- No puedes ser tu – dijo inconscientemente en voz alta.

- ¿Qué? – pregunto el castaño.

"Mierda" – se dijo a sí mismo.

- Que te vayas, aquí no es hotel – dijo cruzándose de brazos y dándole acceso a marcharse, se estaba volviendo loco.

One ShotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora