HOUSE OF BLACK || Theodore Nott fanfic!
"Ser una Black digna de su apellido".
Madelyn siempre había tenido esos pensamientos, especialmente al recordar que su padre, Sirius Black, traicionó el legado familiar al irse a los Potter.
Detrás del árbol...
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CAPÍTULO TREINTA Y SEIS «Advertencias»
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Los días posteriores a los acontecimientos en el Ministerio transcurrieron con una lentitud pesada en Hogwarts. La noticia sobre la batalla en el Departamento de Misterios y la muerte de Sirius Black se había extendido por todo el castillo.
Varios estudiantes intentaron acercarse a Madelyn para ofrecerle condolencias, pero ella se mantuvo en su línea habitual: una frialdad serena y educada que desanimaba cualquier intento de indagación sentimental.
En la última noche antes de abordar el Expreso de Hogwarts, mientras la mayoría de los alumnos bajaba al Gran Comedor para el banquete de fin de curso, Madelyn prefirió quedarse en la sala común de Slytherin. No tenía ganas de lidiar con el bullicio ni con las miradas curiosas.
Sentada en uno de los sofás de cuero frente a la chimenea apagada, sentía los dedos de Theodore entrelazados con los suyos. Él le acariciaba el dorso de la mano con el pulgar en un gesto pausado y reconfortante.
—¿Segura de que no quieres bajar a comer algo, dolcezza? —preguntó Theo en tono bajo, mirándola con atención.
—No tengo hambre, Theo —respondió Madelyn, apoyando la cabeza contra su hombro con un suspiro ligero—. Además, prefiero ahorrarme el numerito de Dumbledore dando discursos solemnes sobre la paz y la tragedia.
Theodore soltó una pequeña risa y le dejó un beso suave en la sien, rodeándole los hombros con el brazo.
—Scusa, è solo che non mi piace vederti preocupata. Sé que las cosas se van a poner complicadas en las vacaciones.
—Van a estar bien —dijo, alzando la vista para encontrar sus ojos azules—. Mientras nos mantengamos atentos y juntos, estará bien.
En ese momento, el eco de unos pasos bajando las escaleras de la entrada de la sala común se escucharon. El profesor Snape avanzó hacia el centro, con la túnica negra ondeando tras de sí. Sus ojos recorrieron el lugar hasta fijarse en ellos.