Arthur:
—¿Qué demonios paso aqui?—Escucho la voz de Richard a mis espaldas.
Si, fue lo primero que dije aunque ya me esperaba que encontrar cuando regrese al sótano el día siguiente.
Charcos por todos lados, provocados por el hielo derretido , el ambiente con olor a humedad y aun debo solucionar el problema de la ventana.
—Una larga historia.—Contesto y me volteo a verlo, se encuentra al pie de las escaleras.—Déjamelo a mi, no es lugar para ti.
—Me voy a sentir ofendido si lo dices por mi edad.
Sonrio y empiezo a levantar lo que cayó al suelo anoche, y que no levante por lo agotado que me encontraba.
—¿Cómo lograste hacer .. lo que sea que hiciste?—Señala la "solución" que le dimos en la madrugada a la ventana.
—Tuve algo de ayuda.
—¿De quien puedo preguntar?
No respondo.
—Ohh.
Muevo unas cajas hacia otro extremo, las más pesadas, para evitar que el las mueva.
—Fue de ayuda.
—Te agrada.
—A mi me agradan todo.—Vacilo al oírlo y el encoje los hombros.—La mayoría y ella me agrada. Veo que a ti no.
—No la odi...—Hago una pausa.—Evito tener cualquier cercanía con ... además... sigue siendo una extraña.
—Una extraña que te ayudo a que esto no sea un desastre.
—¿Quién extraña?
La voz femenina me hace poner los ojos al pie de la escalera. ¿Podía faltar algo más?
Brie:
"Una extraña" Apenas escucho el termino lamento no haber llegado antes para escuchar la frase completa.
Los dos pares de ojos se vuelven hacia mi dirección y por unos segundos un silencio rodea la habitación, silencio que Arthur termina.
—¿Qué haces aqui?
—Vine a ayudar ¿No se puede?—Esta a punto de decir algo, pero soy más rápida que el.—¿Se volvió a abrir la ventana improvisada que hicimos o como...?—Bajo los últimos escalones.
—Hubiera echo mucho ruido anoche.
—Entiendo.
Mi mirada encuentra la suya.
—¿Y en que ayudo?—Acabo con el silencio.
El no responde, Richard si.
—Puedes ayudarme moviendo algunas de esas cosas.—Comenta y me acerco a ayudarle.
Arthur:
Escucho un estornudo bastante cerca y mi única atención se dirige a Brie, a quien veo cubrirse la nariz.
—¿Te resfriaste?
—Ya estabas muy bien, debió ser lo de anoche.
Mi culpa.
El me mira y no digo nada.
—¿Te resfriaste?—Vuelvo a preguntar.
—Solo fue un estornudo.
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Tormenta en Noruega
RomanceCansada de su vida de estrellato, la golfista Brie Leopold decide tomar un vuelo de vacaciones a Noruega antes de su competencia final en Alemania. Sus planes son simples o parecen simples ... y lo son hasta que por una equivocación termina tomando...
