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Arthur:

Mi hijo coloca las bolsas de leche chocolatada en el carrito de compras y dejo mi atención en las latas de sardinas para regañarlo.

—August.

Me mira en silencio.

—Solo lo esencial.—Le recuerdo.

Lo regresa y lo detengo. No me protesta y se mantiene tranquilo, no ha pasado ni media hora desde que nos despedimos de Brie.

—Esta bien, déjalo.

Lo regresa al carrito, donde tambien meto varias latas de sardinas.

—¿Sardinas esta noche?

—No.

—¿No?

Cojo el salmon envuelto y el niega, aun asi lo meto en el carrito. Señalo la trucha que yace sobre el hielo decorativo de la nevera de exhibición. 

—¿Rakfish?

August asiento y le pido al hombre detrás de la nevera que me los prepare para llevar, nos dirigimos a la sección de embutidos y llevo lo básico para el desayuno, varios tipos de queso y regreso  con August por carne de alce.

Mi coche se termina de llenar con medicamentos de primera necesidad y nos dirigimos a pagar. 

—August.—Llamo a mi hijo y me mira mientras esperamos que la cola avance.

Trago saliva.

—No podia quedarse con nosotros para siempre. 

—Lo se.



(***)


Termino de meter las compras en la cajuela y los asientos traseros antes de ingresar al hospital.

—August.—Me acerco a mi hijo que esta de copiloto con el perro.—Quédate aqui.—Señalo al animal.—Que no se coma las bolsas.

Mi hijo le entrega los premios.

—Y que no se los acabe rapido.

—Si.

Respiro profundo observándolo a ambos. Golpeo la ventanilla pidiendo que la baje un poco y lo hace.

—August...

—Quiero ir a casa.

Trago saliva.

—Iremos a casa. 


(***)



—¿Te quedaras?—Repito las palabras de Richard.

—Ya lo explique, Arthur, necesitan hacerme unos exámenes y después me dejaran ir ¿No es asi, enfermera?

Richard esta junto a otros pacientes en la misma habitación y la enfermera deja de atender a otro para contestarme.

—Asi es, Richard.

Vuelve a su paciente y yo a Richard.

—¿Es bonita, no?

Suspiro.—¿Cuánto tiempo hay que quedarse?

—Yo me quedare, ustedes no.—Contesta rapido.—¿Compraste los alimentos?

—Si.

—Necesitas llevarlos al resort, todos estan esperando.

—No voy a dejarte... si vuelve a haber una tormenta...

—Yo estare seguro aqui.—Me responde.—Ve al resort.

Trago saliva.

—¿Qué tan grave es?

—Uhmm... soy viejo ya. La próstata.

Cierro los ojos.

—Bien. 

El viejo sonríe.

—Apenas se calme todo, regresare por ti ¿De acuerdo?

Asiente y hablo con la enfermera antes de marcharme.



(***)


Manejo de regreso al resort y tanto August como el perro se quedan dormidos durante el trayecto.

Hay mucho silencio y volverá a ser asi ahora que ella no estara.

El coche se me detiene.  Mierda. 

No arranca y  me quito el cinturón.

—¿Papá..?.—La voz preocupada de mi hijo me hace volverme hacia el.

Nos quedamos varados.

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